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A PROPÓSITO

Jesús Barcos

Descompuestos

DescompuestosAtef Safadi (Efe)

Todo en la guerra es perverso, todas matan. Si van rápidas, porque se creen quirúrgicas, y si duran y hay petróleo, por las consecuencias económicas que acarrean. Así que con Irán han brotado las prisas. Que maten con reprís o lo pagarán nuestros bolsillos. Abrevien con el estoque o con los zambombazos, para que esta guerra se justifique y su violencia se disculpe, que esto ya tarda. Gaza preocupaba mucho menos. Las sangrías militares necesitan palabrerío, pero sobre todo de escaso riesgo para nuestras carteras.

Escribió el filósofoDaniel Innerarityque “la democracia es imposible cuando los actores políticos carecen de principios”. AutodescartadoTrump, por motivos obvios, yo ahora mismo me pregunto por los deUrsula von der Leyen, la nuestra, que parecía un producto burocrático insípido y está demostrando una desfachatez a raudales.

Se retratan

Palabras como las del propio Trump o las de Pete Hegseth son directamente pornográficas. Expresiones como las de Von der Leyen o Merz son también vergonzosas por su seguidismo eufemístico, por su obscenidad mal disimulada. Como si echaran hielos sobre aquel “estamos trabajando en ello” aznariano de 2003, pero bebieran de la misma copa.

Hay gente que retuerce el lenguaje en apoyo de la violencia como lo hacía Herri Batasuna en los ochenta o noventa, con artificios expresivos y apaños insultantes. Y eso, por mucho barniz que se le ponga, es absolutamente inadmisible. El próximo objetivo puede ser Cuba y vendrán nuevos esperpentos. Trump no disimula, y el asunto es qué quiere hacer la UE. Si el plan es asumir lo que dicte la Casa Blanca y balar como corderos ante el erigido granjero.

Gaza preocupaba mucho menos que Irán. Las sangrías militares necesitan de palabrerío, pero sobre todo de escaso riesgo para nuestras carteras

Crisis de época

Volviendo a Innerarity, el navarro ha participado en la Pontificia Academia de Ciencias Sociales para analizar el futuro de la Inteligencia Artificial. El Vaticano no da puntada sin hilo. Mientras algunos evangélicos levitan con Trump en el Despacho Oval, León XIV intenta distanciar al catolicismo de derivas delirantes. Ese radar, de un estadounidense, es importante.

No imaginábamos un siglo XXI tan retrógrado, pero ya es hora de tomar cartas ante el peligro de este neofascismo en ebullición que no se desactivará contemporizando. La dinámica polarizante es casi inevitable, y si bien es imprescindible no perder la autocrítica, refugiarse en el ni con unos ni con otros se asemeja a la táctica del avestruz o la del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. A veces hay que mojarse y hasta chirriarse, y es imposible nadar y guardar la ropa.

Respuestas

Somos nuestro tiempo histórico, recuerda la escritora Azahara Palomeque. Lo cual es un límite impepinable, pero también una oportunidad. Hacen falta principios, y también reflejos e intuición política para comprender que por este camino trumpista vamos al despeñadero, y que las guerras empiezan contra una clase dirigente, pero inmediatamente convierten en enemiga a toda la población, civiles de todas las edades reducidos a la nada.

Este tiempo desvergonzado deja preguntas graves que exigen respuestas concretas. O eso o parafraseando al escritor Joseba Eceolaza colapsará nuestro edificio moral, (y también la economía). Esto último, lo de la cuenta, lo ha entendido Núñez Feijóo, que tras recoger cable intenta resituarse para no acabar arrastrado por esta crisis en Castilla y León. Estilo Feijóo, el marisquero de esa lonja llamada Génova.