El titular es del TMEO, que ilustra la portada de su último número con una caricatura de Trump en la que el maquiavélico presidente yankee posa su miembro viril sobre la casilla de Irán en una mesa de juego en la que figuran los nombres de la veintena de países (incluido Barakaldo a modo de choteo) que están en su diana.

Está editada antes de que EEUU desatara esta guerra, pero viene al pelo para ilustrar este conflicto bélico que el del tupé ha provocado contra Irán de la misma forma que lo podía haber hecho a modo de ruleta (r)USA con el resto de enemigos que se va creando.

Nos encontramos ante el prototipo de asesino en serie que este martes advertía de que podía acabar con toda una civilización y que horas después acordaba un alto el fuego que sin duda supone un alivio, pese a que la credibilidad de quien rige el país más poderoso del planeta es cero patatero.

Y en esas estamos. Pendiente del incierto devenir de esta guerra como de lo que pueda pasar en Cuba, en Ucrania, en la OTAN o vete a saber si mañana la toma de nuevo con los aranceles. ¡Qué pesadilla de presidente! Y todavía apenas ha cumplido el primero de los cuatro años para los que fue elegido. ¿En qué estaban pensando quienes le votaron? Qué ceguera.