Siempre hay un hueco este pequeño espacio para juntar unas letras de justicia, memoria, reconocimiento y verdad para el pueblo saharaui. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha cumplido 50 años. Lo celebraron ayer 8 de abril en la Wilaya de Auserd. No es un recuerdo solo, sino la constatación que la RASD existe y que la lucha del pueblo saharaui por su libertad, sus tierras y sus derechos democráticos continúa. El presente sigue siendo difícil, con la mayoría de su territorio ocupado ilegalmente por Marruecos en un régimen de colonización, violación sistemática de los derechos humanos y militarización de la vida de los saharauis que residen allí.

Y con cerca de 200.000 personas en el desierto, refugiadas en los campos de Argelia y en los territorios liberados. Un Estado saharaui que ha sobrevivido ya 50 años en condiciones de exilio, precariedad, climatología extrema en el desierto, ocupación y bloqueo de cada proceso de descolonización puesto en marcha, que no ha podido ejercer aún su soberanía en la totalidad de su territorio, pero que sigue luchando civil, política y militarmente por llegar a ello. No son tiempos fáciles para el pueblo saharaui, como no lo son para otros muchos pueblos invadidos, colonizados, expulsados o prisioneros en sus propias tierras, esparcidos por todo el mundo. Lo vemos en Ucrania, en Palestina, en Líbano o amplias zonas de África, América Latina y Asia.

Navarra siempre ha sido una tierra cercana con el pueblo saharaui y lo será de nuevo este verano con la acogida en familias de chavales en este 50 aniversario de la RADS

La geopolítica actual, el capitalismo neoliberal, el incierto rumbo del mundo, la sucesión de grandes conflictos internacionales y guerras y la debilidad del orden y el derecho internacional juegan en contra de esos pueblos hasta convertirlos en pueblos abandonados y olvidados. La solidaridad y el apoyo social y humano sigue siendo una herramienta fundamental para su recuerdo y su supervivencia. Navarra siempre ha sido una tierra cercana y solidaria con el pueblo saharaui, lo sigue siendo y lo será de nuevo este verano que viene con la acogida un año más de niños y niñas saharauis en familias navarras. Ya está marcha la campaña Vacaciones en Paz. Y ello pese a la enésima traición del Estado español a los saharauis –junto a Francia y la burocrática UE, especializada en mirar para otro lado cuando de justicia y derechos de los más débiles se trata–, esta vez de la mano de un Pedro Sánchez entregado indignamente a las imposiciones y chantajes de Marruecos.

Buenas palabras, pero sumisión y pleitesía a un régimen corrupto, autoritario y de terror. Anteponer el Derecho Internacional, las resoluciones de la ONU y la voluntad democrática de los saharauis a los intereses de la dictadura alauita y a los intereses económicos de España, Francia y EEUU o Israel sigue siendo hoy la clave. Han pasado 50 años y no se ha cumplido ninguno de los pasos, acuerdos ni propuesta que se han planteado desde instituciones, organismos y otros países, pero el conflicto del Sahara Occidental sigue ahí, y la voluntad política, social e institucional del pueblo saharaui sigue resistiendo y construyendo su propio camino.