Síguenos en redes sociales:

Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

Empleadas del hogar

Empleadas del hogarJavier Bergasa

La regularización extraordinaria en marcha supone una de las medidas más relevantes de los últimos años en materia migratoria y laboral. Con 130.000 solicitudes y 55.000 citas ya asignadas hasta el 30 de abril, el proceso evidencia una realidad clara: existe un volumen muy significativo de personas que ya estaban en nuestro país, muchas de ellas trabajando, y que ahora buscan normalizar su situación administrativa. Lejos de partir de cero, buena parte de estas personas ya formaban parte del mercado laboral, especialmente en sectores como los cuidados o el trabajo doméstico, también en el campo.

En muchos casos llevaban años trabajando en la sombra, sin cotizar o en condiciones informales. En sectores con alta demanda de mano de obra, especialmente en el ámbito de los cuidados y el servicio doméstico, seguirá existiendo seguramente un pago en B lo que obligará a que muchas mujeres tengan que cotizar por sí mismas. Y en el plazo de tres meses es necesario cotizar para mantener el permiso. En Navarra, el objetivo es que las personas que obtengan sus papeles dejen de depender de la Renta Garantizada y pasen a incorporarse a empleos reglados, especialmente en sectores con necesidades estructurales como los cuidados o la industria. La regularización no crea empleos, sino que los saca a la luz y permite que pasen a formar parte del sistema de cotización y derechos laborales pero habrá que ver la realidad. Los salarios en A para una mujer interna pueden rondar los 1.350 €. Y, gracias por el techo, porque acceder a una vivienda sigue siendo un problema, con alquileres de 400 € por habitaciones.