Los jóvenes tienen problemas de desobediencia sexual, que es lo que pasa cuando queremos que nuestro cuerpo reaccione de cierta manera pero no nos hace ni caso. Era lo que les faltaba ¿no? Una generación que ve el futuro negro, sin trabajo, sin independencia, sin posibilidad de realización personal? ahora resulta que tampoco pueden disfrutar de sus cuerpos, porque no se les levanta o simplemente porque no les apetece. Pero era de esperar.

El organismo está vivo, no conviene olvidarlo, y por lo tanto hay que alimentarlo bien para que funcione como deseamos, si no, fallará. Alimento es todo lo que absorbemos, no solo proteínas o vitaminas, sino también las malas noticias sobre el paro, desahucios, falta de oportunidades? que debilitan a cualquiera, sobre todo a quien todavía tiene todo por hacer, o sea, los jóvenes.

Los y las sexólogas/as cada vez atendemos más casos de personas con bajo deseo sexual, eyaculación precoz, disfunción eréctil?, y por lo general, aunque no siempre, se trata de cuerpos afectados por emociones tóxicas como tensiones, inseguridad, etcétera. Tal como reflejan los datos aparecidos recientemente, esto va a ir a más. Nuestro cuerpo ya no nos obedece, y llega la frustración, el sentimiento de impotencia, el miedo? y la búsqueda del fármaco milagroso. Pero solo hay un camino posible para salir de este lío: el respeto a la naturaleza del ser humano. Es sencillo pero por algún motivo nos cuesta mucho hacerlo. Necesitamos respirar hondo, llenar el cuerpo de oxígeno, mover y estirar los músculos, sudar, descansar, relajarnos, buscar el roce, la caricia, abrir los sentidos y dejarnos llevar por el placer de los sonidos (una música, mi propia respiración, los gemidos del compañero/a?), del tacto en toda la piel, del sabor del cuerpo del otro/a, de cierto aroma? en un ambiente sugerente o ¿por qué no? en medio de la naturaleza, sobre una manta entre los árboles. Solos/as o en compañía, porque de ambas formas hay que saber vivir. Necesitamos buscar y sentir, crear momentos que nos transmitan energía positiva, algo que nos llegue y nos ilusione, explorar en lo sugerente, hablar y darnos nuevas ideas unas/os a otros/as? para la vida en general y el sexo en particular. Así, puede ser que el cuerpo nos obedezca un poquito más.

Si algo bueno tienen las crisis es que agudizan aspectos como el ingenio y la solidaridad entre la gente, para buscar y compartir recursos nuevos, para ser capaces de reconocer que se sufre y pedir ayuda? Venga, ¿por qué no en lo sexual?