El exvicesecretario general del PSN Ramón Alzórriz ha comparecido este martes ante la comisión de investigación del Senado para abordar las circunstancias políticas y personales que motivaron su dimisión el año pasado. En su intervención, el parlamentario socialista ha respondido sobre las obras de remodelación de su residencia habitual y el control de los datos sobre su entorno privado, señalando que "casualmente, de mi casa se sabe todo porque el presidente de Vox en Navarra es mi vecino". A partir de esta situación de vecindad, Alzórriz ha detallado la afectación de los hechos sobre su ámbito íntimo indicando que, "por desgracia, he sufrido un escarnio que no le deseo a nadie. Se sabe cuánto tengo de hipoteca, cuánto me costó la obra, dónde vivo… se sabe todas las intimidades que que no debería saberse de nada si no ha cometido ningún delito".

En relación con el origen de los fondos para la reforma, el ex ‘número dos’ del PSN ha defendido la regularidad administrativa de todo el proceso. "Estoy muy tranquilo y totalmente convencido de que no se va a abrir ningún caso contra mí. Muy tranquilo porque tengo toda la documentación en regla, no hay ningún problema, todo está trazado… no soy rico y he tenido que pedir un préstamo. Hemos vendido dos casas, la de mi pareja y la mía, para poder adquirir una y tener un proyecto común. Eso es lo que hemos hecho", ha manifestado.

Asimismo, el exportavoz parlamentario ha querido exculpar a los encargados de la empresa que remodeló el inmueble, aludiendo a las consecuencias económicas colaterales que están experimentando debido a la trascendencia pública del asunto. "Es una empresa navarra que se le está haciendo un daño reputacional irreparable, no es justo que para atacarme a mí se le ataque a la empresa y a sus hijos", ha expuesto en la Cámara Alta.

Dimitió por la “pérdida de confianza”

Más allá de la controversia de su domicilio, Ramón Alzórriz ha asegurado en la comisión de investigación que fue la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, quien le pidió que dimitiera de sus cargos tras conocer que su pareja había trabajado entre 2021 y 2024 en la empresa Servinabar. Alzórriz, que dimitió en junio del pasado año como vicesecretario general del PSN y portavoz parlamentario después de que trascendiera la actividad laboral de su compañera sentimental en Servinabar, aunque continúa siendo parlamentario, ha explicado que aceptó dejar sus responsabilidades a petición de Chivite por "coherencia" y "lealtad" al proyecto político del PSN.

"Ella me lo pidió y yo, por coherencia con la situación que se estaba produciendo y también por lealtad, no solo a ella sino al proyecto que tenemos en Navarra, acepté", ha señalado. El exdirigente socialista ha explicado que la jefa del Ejecutivo foral entendió que se había quebrado la confianza personal entre ambos al no haberle comunicado previamente la vinculación de su pareja con Servinabar, aunque ha insistido en que nunca existió una voluntad de ocultar esa circunstancia familiar.

A este respecto, Alzórriz ha desarrollado los pormenores del puesto de trabajo y la discreción con la que se manejó el asunto. "Yo nunca he ocultado donde trabajaba mi pareja, pero tampoco lo vas diciendo a los cuatro vientos. En el momento en el que estalló la situación no supe gestionarlo bien", ha asumido de forma autocrítica. El político navarro ha concretado los datos laborales exactos del empleo de su compañera sentimental para deshacer cualquier sospecha de irregularidad, aclarando que "mi pareja trabajó por cuenta ajena, yendo todos los días a trabajar, cobrando un sueldo bruto de 30.000 euros al año".

En su comparecencia, el exvicesecretario general del PSN ha reconocido que, tras el estallido del caso, "quizás" no supo gestionar adecuadamente la situación, al tiempo que ha tomado una distancia absoluta respecto a las carpetas judiciales del caso. "No me he leído los informes, me he distanciado de esta situación", ha aclarado para desmarcarse del devenir de la investigación. Igualmente, ha querido delimitar con precisión técnica el alcance de las renuncias políticas que ejecutó el pasado año tras la petición de María Chivite.

"Yo dimití de lo que me solicitó la presidenta, que era de los cargos de confianza personal, y no he dimitido de parlamentario porque no he cometido ningún delito", ha argumentado de manera tajante para justificar la conservación de su acta en el Parlamento de Navarra. Con todo, el político es consciente de que la relación de confianza con la presidenta autonómica no se ha reestablecido por el momento, valorando sus actuales funciones en la cámara foral de una forma muy medida. "Entiendo que a día de hoy no he recuperado la confianza personal, ser portavoz de una comisión y ser vocal en otras dos no es rehabilitar a un vicesecretario general y portavoz parlamentario", ha constatado.

Llamó a Cerdán tras salir de prisión

Asimismo, el ex 'número dos' ha admitido que habló con el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán después de que estallara el caso para "interesarse por su situación personal" y familiar. Durante su comparecencia, Alzórriz ha reconocido formalmente que mantuvo contacto con Santos Cerdán tras producirse los acontecimientos y la posterior salida de prisión de este último. "Después de salir de la cárcel yo he hablado con él, le he llamado por teléfono para preocuparme y ocuparme de cómo estaba como persona, como ser humano, porque al margen de cualquier circunstancia ha sufrido y su familia también", ha manifestado el compareciente ante el Senado.

El exvicesecretario general del PSN ha admitido además la relación de amistad que mantuvo con Cerdán, aunque ha precisado que posteriormente se produjo un distanciamiento debido a que ambos desarrollaban su actividad política en ámbitos distintos. "Es mi amigo, lo he dicho siempre, hemos tenido mucha relación y luego ha habido un distanciamiento, como no puede ser de otra manera, porque vivíamos en lugares diferentes", ha indicado el parlamentario para encuadrar la evolución de su trato.

Finalmente, Alzórriz ha profundizado en los límites estrictos de esa llamada telefónica y los motivos por los que evitó un encuentro físico en la localidad de Milagro. "Después de que saliese de la cárcel llamé a Santos Cerdán para hablar con él y preocuparme de cómo estaba como persona, porque, al margen de cualquier circunstancia, ha sufrido, su familia también, y yo me quiero interesar. Le he llamado para interesarse de cómo estaba. Desgraciadamente, no he ido a verle a Milagro porque todo se malinterpreta, pero sí le he llamado para interesarme como amigo a nivel personal, de cómo está y cómo está viviendo esta situación, pero no le he preguntado por las otras cuestiones", ha zanjado.