Todos quieren la paz, pero ninguno la busca de verdad. Todos quieren el consenso, pero ninguno lo desea. Ambas palabras, están presentes en los medios de comunicación tanto a nivel nacional como internacional. La paz en la guerra de Ucrania, es difícil que se produzca porque nadie cede. Lo mismo sucede con el consenso a nivel nacional en la renovación del CGPJ. Pero también en Estrasburgo, al estar enfrentados dos bloques con visiones distintas acerca de la necesaria ley de Inteligencia Artificial. Para cerrar esta tarta de “en busca de la paz y el consenso”, la guinda la están poniendo las dos superpotencias en relación a Taiwán. Los movimientos de buques y aviones de ambos posibles contendientes, no hacen presagiar buenos augurios en la resolución de este antiguo conflicto entre la Republica Popular de China y la República China. El presente año, lejos de resolver conflictos del pasado, los está incrementando, como estamos viendo en el renacer del ancestral conflicto entre Israel y Palestina. La historia nos ha enseñado que cuando más se habla de paz y consenso, el efecto que se ha producido es el contrario. Esperemos y deseemos que en esta ocasión la historia se equivoque. Ya tenemos bastante con el día a día, en temperaturas, escasez de lluvias, inflación, desigualdades, incendios. Por favor, déjennos vivir en paz y armonía.