¿Y qué? ¿Tal vez ha llegado ya el momento de vetar la participación de los atletas estadounidenses a las Olimpiadas y otras competiciones y eventos internacionales, o es todavía un poco precipitado? Si con el deporte no se puede... probemos al menos con la cultura... ¿qué tal si vetamos por un tiempo las películas de Hollywood y demás parientes? Seguramente Kaja Kallas lo propondrá en breve. Y como posibilidad, ¿qué tal bloquear el acceso de los bancos norteamericanos al sistema SWIFT de transferencias bancarias internacionales con sede en Bélgica? Esto seguramente le corresponderá a Úrsula von der Leyen y lo propondrá en unos días.

Si lo anterior no se puede y aún no nos da para proponer un paquete completo de sanciones, podríamos al menos de momento sacar a nuestras empresas europeas del mercado norteamericano y dejar de comprar de las suyas al menos las armas que les compramos o incluso alguna cosa más... ¿mala idea también?

Tal vez lo primordial podría ser volar los buques que nos traen gas natural licuado desde Norteamérica cruzando para ello todo el Atlántico y, por si acaso, hacer como hemos hecho con el gas ruso, redactar leyes que impidan legalmente en un futuro la ocurrencia de volver a reanudar ese tráfico. ¿Mala idea? ¿Tal vez sea mucho contaminar y además pegarnos otro tiro en la rodilla como el del Nord Stream II? Cierto, si con uno tal vez fue suficiente... Y no, no es que Trump sea o deje de ser el mayor terrorista del mundo. Son los yanquis de siempre, solo que ahora sin la careta –mejor– y con una deuda descomunal a sus espaldas –peor–. En fin, que si ahora no lo vemos, como patos y a la guerra con Rusia vamos.