No sé lo que me quedará de pensión y seguramente nunca lo sabré. La cita con el Instituto Nacional de la Seguridad Social es un imposible. Lo más difícil de comprender es que ellos saben de ese ya antiguo imposible y no ponen remedio alguno. Es más, parece que observaran la situación desde una lejanía que hiere. Nuestra impotencia no logra atravesar su coraza. Todas las posibilidades se frustran y a ellos les consta esa masiva frustración.
No debo aburrir al lector con el relato de la infinidad de intentos por las diferentes vías supuestamente habilitadas. Tantos habrán vivido la misma impotencia. Clamo sencilla y públicamente ante esta realidad inaceptable. Nos hacen perder el tiempo a sabiendas de que no lograremos la anhelada cita. Ya lo pretendas a través del teléfono, de la página web o de la aplicación del móvil, no lo conseguirás.
Habrá un momento en que te dejarán derrotado, impotente, frustrado y sólo te quedará coger el teclado. Sólo tendrás el último recurso de escribir estas letras o similares hasta que un político del ramo, hasta que un responsable del Instituto se sonroje y acoja esta reivindicación antigua, clamorosa y desbordada de razón: allanamiento de los trámites para conseguir cita con el organismo público. ¡Gracias por adelantado!