Iglesia, ‘okupa kopón’!
Al más puro estilo de okupa kopón! la Iglesia se ha hecho propietaria de una casa en Biurrun y ha atentado contra unos de sus mandamientos preferidos, el 7º. No robarás. Es impresionante ver cómo a través de los años los vecinos y vecinas de Biurrun han ofrecido su trabajo voluntario (en auzolan, por grupos, individualmente) para arreglar tejado, calefacción, ventanas, goteras; pintar, decorar, limpiar, barrer, fregar, espolinar y mantener en mínimas condiciones de uso las estancias de la casa parroquial y de la parroquia misma y, sin embargo, ¿con qué ha respondido el Arzobispado y su cómplice, el cura? Poniendo a la venta y haciendo negocio con la casa.
Ya hace unos años que el presidente Aznar dio carta blanca a la Iglesia para que inscribiera a su nombre terrenos, casas, frontones, jardines, ermitas y todo tipo de propiedades que se le cruzaran por el camino. Ese es el fundamento en el que se ha respaldado el arzobispado para hacer de su capa un sayo y decidir de la noche a la mañana vender la casa parroquial de Biurrun. A muchos vecinos/as de Biurrun (algunos y algunas de ellas feligreses y feligresas de toda la vida de Dios) nos ha parecido un atropello rastrero. La casa parroquial se ha usado durante años como lugar para dar catequésis, dar clases, ofrecer talleres, ensayos, etcétera. Es más, ha sido solicitada en más de una ocasión por el Concejo de Biurrun para poder convertirla en casa concejil, casa de cultura, centro y lugar de reuniones y actividades para disfrute de toda la población. Respuesta negativa.
Es interesante saber que Biurrun es una población de 180 habitantes con una gran actividad cultural (charlas, teatros, música, coro, talleres dirigidos a todas las edades), actividades lúdicas, deportivas, gastronómicas, etcétera y que no dispone de edificio municipal en condiciones. Que el edificio (construido en 1947) que ocupa actualmente el ayuntamiento y concejo de Biurrun, tal y como detalla en su informe la Orve, está en estado ruinoso y necesita ser derruido.
En esta situación estamos, cuando al cura de la parroquia se le ocurre, sin consultar a la junta parroquial, poner en venta la casa. De la noche a la mañana y sin aviso previo. ¿Dónde está su espíritu de servicio a la comunidad? ¿Dónde está atender las necesidades de la feligresía? ¿Dónde está el voto de pobreza?. ¿Dónde está el cumplimiento de los diez mandamientos que tanto predica?
En los años 80 se hizo famoso en ambientes disidentes el grito de Okupa kopón! Un grito ante la necesidad de resolver en cierta medida los problemas de vivienda de la juventud y una llamada a recuperar espacios donde ofrecer cultura alternativa. Nos encontramos ahora con una iglesia que sin ninguna necesidad ocupa, vende y busca su propio beneficio. Sin tapujos y sin compasión. Con la venta de esta vivienda, ha anulado toda posibilidad de uso para el pueblo. Todo un detalle de comunidad de bienes. Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho…
*Vecina de Biurrun