Es lo que se me ocurre después de transcurridos treinta y ocho días ingresada en el hospital de Pamplona. De esos treinta y ocho días, diez estuve en la UCI.
La atención fue inmejorable. El cariño y el respeto de los trabajadores de la UCI hicieron que la estancia fuera acogedora cariñosa y amable. Mi experiencia fue formidable y me siento muy agradecida a todo el personal sanitario por su delicadeza saber estar y acompañamiento. Al salir de la UCI a planta, sentí una intensa emoción al dejar a tantas personas que habían hecho posible una estancia tan agradable sin olvidarnos de que yo estaba monitorizada.
Una vez en planta, la atención continuó siendo muy atenta y cariñosa sin olvidarnos de las comidas tan suculentas y el buen hacer de cocineros y cocineras. Unas comidas caseras de buen punto y con ingredientes naturales variada y abundante. Todo el personal atento a las demandas de los enfermos y enfermas. Realmente impresionante la rapidez en realizar el diagnóstico y la eficacia de los tratamientos que aún hoy continuó en el hospital de día.