Tras un año y medio de intenso trabajo cierro hoy esta etapa de rehabilitación. Al hacer balance, me doy cuenta de que este proceso ha sido mucho más que un trabajo físico; ha sido una lección de superación personal y un recordatorio de la importancia vital del factor humano en la medicina.
Quiero expresar mi profundo agradecimiento a todo el equipo del gimnasio de Neurología del Hospital de Ubarmin. Su dedicación y trato diario han sido fundamentales en este camino.
Dentro de este gran equipo, me gustaría destacar especialmente a Andrea. En un proceso médico complejo, donde el cuerpo ha marcado sus propias limitaciones, su labor ha sido un apoyo esencial.
Andrea no sólo ha aplicado un rigor profesional impecable en cada sesión, sino que ha sido la guía que me ha permitido afrontar mis miedos de frente. Cuando la salud física se ve comprometida, la incertidumbre y el miedo al futuro pesan tanto como el dolor, y ella ha tenido la capacidad de escucharme y ayudarme a transformar esa vulnerabilidad en entereza y determinación. Me ha enseñado que, aunque no siempre podemos controlar el resultado físico, sí podemos elegir afrontar la realidad con valentía.
Quería que estas líneas sirvieran para reconocer públicamente su entrega y la de todo el equipo de Ubarmin. Gracias, Andrea, por tu paciencia, tu visión humana y por ser una profesional que entiende que en la recuperación de un paciente, devolverle la confianza en sí mismo es tan necesario como el trabajo físico.