Después de que el pasado miércoles 7 días para dejar huella se proclamara como el cartel que iba a anunciar la fiestas de Santa Ana —entre el 24 y el 30 de julio—, las redes sociales se han incendiado con todo tipo de críticas hacia la obra de Ana Martínez Salvador, en las que aludían a que se había hecho con Inteligencia Artificial: "Los cordones del zapato ni siquiera están centrados", "mirad los edificios de los lados, la multitud, los cordones descentrados...", "habrá contado que salen cinco dedos y ya", "menuda vergüenza que le deis 2.000 pavos a una persona por vomitaros un cartel generado por IA", entre otros comentarios en los que, mayoritariamente, se le inculpa a la autora de haber utilizado un prompt "sencillo" que le ha generado el cartel. Todo estas acusaciones, además de varios correos remitidos al área de Festejos del Ayuntamiento de Tudela en los que impugnaban su victoria, han provocado que el jurado —compuesto por cinco políticos de los distintos grupos, una licenciada en Bellas Artes y un diseñador gráfico— se haya visto obligado a revisar la candidatura y el lunes a las 9.00 horas se volverá a reunir para tomar una decisión.
A pesar de que en las bases se estipula que está prohibido utilizar la IA en la confección de los carteles, en 2025 ya hubo dudas por parte del jurado con respecto a la legitimidad de las autorías. Por ello, este año, cuando se eligió a los cinco finalistas, les pidieron a un técnico para que revisara que todas las obras se habían realizado sin utilizar ningún tipo de herramienta inteligente. El experto les indicó que no y, dado que el Ayuntamiento de Tudela no disponía de otros mecanismos, decidieron confiar. Con todo, ante esta situación, se le ha pedido a la autora, quien dijo durante la rueda de prensa que había creado el cartel con Procreate, un programa de ilustración y pintura digital, que ofrezca pruebas de su proceso artístico con el fin de que la decisión sea lo más acertada posible.
¿Qué dicen los expertos?
Diferentes voces, entre las que se incluyen diseñadores gráficos y personas que trabajan con IA, mantienen una posición tajante: que no es lícita la victoria de Martínez Salvador porque no cumple con el reglamento del concurso, en el que se manifiesta expresamente la prohibición del uso de Inteligencia Artificial. "No se trata de una cuestión de si es o no bonito, tiene que ver con una cuestión ética, que es que no ha tardado más de 30 minutos en realizar ese cartel mientras que otros, como el que ha quedado en segunda posición, se pegó un buen rato para hacer su trabajo. Y es injusto para aquellos que sí han cumplido con las bases y que se dedican a esto", expresa Xosé Castro, presentador y traductor y especialista en tecnología y electrónica, entre otras cosas. Una vez conocido el veredicto del jurado, Castro publicó un hilo en la red social X en la que exponía los motivos que le llevaban a concluir que el cartel se encontraba hecho con IA: Los dos pies izquierdos de las alpargatas, que el tamaño de una sea mayor que la otra, los cordones descentrados. En lo que se refiere a las cuestiones de anatomía, la forma de los dedos no es proporcional —"incluso, parece que el dedo meñique no agarra los zapatos"—, la persona que lo sostiene es bracicorta (aunque esto no le parece determinante), las velas de las manos parecen falsas. En cuanto al color de la imagen, señala que tiene un "virado a tono anaranjado u ocre que era muy común en ChatGPT después de que se convirtiera en un trend crear animaciones parecidas a las de la productora Studio Ghibli. La herramienta se alimentaba de sí misma y muchas imágenes parecen viñetas de un cómic".
Por otro lado, también apunta que la faja parece, en realidad, jirones de lana roja o que la masa de gente es uniforme; es decir, "todos parecen iguales, los edificios son simétricos" y, sin embargo, los filetes (las rayas ornamentales a los lados de la fecha) no son iguales. Y, además, las fuentes (las letras) parecen una continuación del fondo, "como si estuviera empastada. La IA dibuja las letras y eso hace que los ápices aparezcan suavizados porque tienen la misma vibración y saturación que el fondo", añade. La suma de todos estos apuntes hace que la conclusión sea contundente: "Da la sensación de que es el cuadro de una fotografía. Ni siquiera ha hecho un buen prompt. Usar la IA en una situación en la que se prohibe su uso es como coronar el Everest subiendo el helicóptero", concluye.
En esa misma línea, expertos en IA han realizado las pruebas pertinentes a través de varias páginas que avalan si las ilustraciones están generadas con IA y se ha detectado un 97% "y sin ser el archivo original". Entre las señales, se suman lo ya mencionado —la mano y las texturas, las alpargatas (añaden que las salpicaduras de una de ellas tienen un patrón muy típico de generación con IA), la simetría y composición o que las personas del fondo se encuentran "desenfocadas de una manera muy uniforme y poco natural, algo frecuente en Midjourney, DALL·E o similares"—.