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Contra el acoso escolar

Contra el acoso escolarMR.SIRIWAT NAKHA

Hace meses que quería escribir estas palabras. Durante mucho tiempo opté por guardar silencio, pero ya no considero adecuado seguir haciéndolo. Lo que hemos vivido en un instituto público de Pamplona ha sido profundamente doloroso para nuestra familia. El centro mantiene un compromiso público con la inclusión y con la protección frente al acoso escolar. Nuestra experiencia, sin embargo, fue muy distinta. 

Hubo comunicaciones ante Educación, intervención de orientadoras, seguimiento por profesionales de la salud y una familia implicada intentando proteger a su hija. A pesar de ello, durante meses sentimos que no se comprendía plenamente el alcance del sufrimiento que estaba viviendo. La situación llegó a un punto en el que nuestra hija tuvo que ser trasladada de centro a mitad de curso. Ese traslado fue finalmente reconocido como necesario por la Comisión de Escolarización.

Para nuestra familia, aquel reconocimiento confirmó algo que llevábamos tiempo tratando de explicar: que el entorno escolar en el que se encontraba no estaba siendo adecuado para su bienestar. Salir de esa situación exigió un enorme esfuerzo emocional y administrativo. No escribimos estas palabras para señalar personas ni para alimentar enfrentamientos, sino porque creemos que merece la pena preguntarse si los mecanismos de protección funcionan siempre como deberían y si las familias están siendo realmente escuchadas cuando piden ayuda. Mi hija, con 12 años, lo expresó en un poema a su hermana que resume mucho mejor que cualquier adulto lo vivido:

Su nombre en demasiadas bocas:

La chica más bella sufría, aunque no pareciera.

De la chica más dulce se aprovecharon hasta dejarla devastada.

La gente no dijo nada, aunque todos sabían lo que pasaba.

Todos miraban de lejos, todos,

sin hacer nada.

Nadie estuvo ahí para ella,

nadie.

La decepción por los abrazos falsos, la tristeza por los rumores infundados, fueron apagando su alma.

Pero ella resultó ser más fuerte de lo que algunos pensaban.

Ahora ella ha vuelto a sonreír, como si nada pudiera hacerla menos feliz.

Ahora su corazón, sanando, y el sol va asomando.