upn acaba de hacer el negocio del siglo. Sanz se da volteretas por la moqueta roja del Palacio de Navarra, a la vez que grita vivas a la crisis y a los tiburones financieros, a Obama y al Banco Central Europeo. Que nuestro Miguel no iba a tardar dos minutos y medio en decirle amén a Zapatero era algo tan cantado como el Txoria txori en una cena de modelo D. Aún más, se dice que ha organizado tedeums de acción de gracias en la catedral y manifestaciones de adhesión al tijeretazo de la Moncloa, que pueden llegar a incluir una Javierada con el Gobierno en pleno y la candidata in péctore acompañados de maceros, joteros, gigantes y cabezudos hasta Madrid, vía Soria, Medinaceli y Guadalajara. Zapatero no sólo le regaló el gobierno foral a UPN, sino que ahora, sin probablemente buscarlo, le va a nutrir de los recursos económicos suficientes para que pueda seguir haciendo la política que más les gusta a Sanz, Barcina y compañía. Con la reducción de salarios a los trabajadores del sector público y el resto de las medidas que tan rápidamente ha hecho suyas Navarra, no sé qué parte va a ir a enjugar el déficit público del Estado. Aquí, el ahorro va a servir para inyectar el dinero que faltaba a toda esa serie de dudosos y en algunos casos sospechosos proyectos que pretende llevar o está ya llevando a cabo el Gobierno de Navarra. En esta milagrosa Comunidad Foral, son los bolsillos de los funcionarios y el resto de damnificados por las medidas anunciadas por el presidente socialista los que van a financiar la desmesura del Reyno-Arena, el disparate del circuito de Los Arcos, esa egocéntrica contradictio in terminis que supone el Museo de los Sanfermines y quién sabe qué más, tal vez el horror de Guenduláin. Ni uno sólo de esos euros que ahora se va a ahorrar Sanz va a ser utilizado para paliar la situación de los sectores más necesitados de nuestra sociedad o mejorar la cultura, la educación o la sanidad. Y todo eso, a coste político cero para UPN. Qué mal lo tiene el PSN.