Moha tendió su mano y todo lo que pudo a las dos jóvenes heridas muy graves, (de 38 y 30 años, respectivamente) este domingo en el atropello múltiple que sufrieron por un camión de recogida de vidrio en la calle Navarrería. Este joven, de 27 años y afincado desde hace muchos años en Navarra, abrió con su mujer en noviembre el comercio Estilo Iluminado, de artesanía árabe, ubicado en la calle 16 de Navarrería. Precisamente el camión arrolló a las víctimas contra su escaparate y las dejo atrapadas. Moha trató de proporcionarles la ayuda necesaria para que al menos se sintieran acompañadas hasta que las Emergencias intervinieron.
Este muchacho, vecino de Pamplona, tenía su comercio abierto a la hora de los hechos. Estaba sacando a la calle maniquís y complementos y, cuando casi había terminado, regreso adentro de la tienda. Una vez en el escritorio, "escuché un ruido tremendo, como un bum, que lo movió todo. El camión había golpeado contra la puerta y se había venido todo abajo. Entonces salí y escuché los gritos de socorro de las chicas. A la fallecida no podía acceder, pero a las heridas las veía y les podía dar la mano. Les empecé a abrazar, a apoyar, les daba agua, y les hablaba de todo. Ellas estaban sufriendo mucho, pero querían escuchar, querían que les hablara. Y yo no quería que se durmieran o que se desvanecieran. Empecé a romper más cristales del escaparate para poder llegar a ellas. Era imposible acceder de otra forma. Así que conversamos de todo, una charla para que me escucharan, sobre si les gustaba ir a la playa, que tenía unas faldas que seguro que les iban a gustar y que se las iba a regalar cuando se recuperaran. Era una charla tonta, pero no quería que se desmayaran. Había que desviar la atención, les daba ánimo y les decía que se iban a recuperar y que no las iba a soltar, que iba a estar ahí. Ellas me decían que no las dejara solas, que no las dejara morir, y les respondí que de ninguna manera, que eso no iba a pasar".
Durante un cuarto de hora Moha asistió a las dos heridas en todo cuanto pudo hacer. Al llegar los sanitarios, se hizo a un lado, retiró el material que molestara y trató de ayudar en lo que fuera. Él también necesito atención. "Ha sido muy muy duro. Por mi etapa de encargado en una fábrica sabía que tenía que guardar la calma y no ponerlas nerviosas, pero fue muy complicado. No he dormido apenas en toda la noche, porque la imagen se me ha quedado grabada y no la puedo borrar".