No hacía falta entender cada palabra en euskera para comprender lo que estaba ocurriendo en San Mamés. Bastaba con seguir un espectáculo que mezclaba música, teatro, audiovisuales y una potente puesta en escena para entender que Pello Reparaz estaba proponiendo algo mucho más ambicioso que un concierto.
Mitoaroa III nos traslada a un mundo situado en 2084, donde la tecnología controla a las personas, la empatía desaparece y la identidad de un pueblo corre el riesgo de perderse. Esa historia sirve para hablar del futuro, pero también del presente.
El espectáculo tiene una dimensión artística, por su innovadora puesta en escena; cultural, porque reivindica el euskera, la memoria, la mitología, la txalaparta o las danzas; social, porque plantea cómo se transmite una identidad de una generación a otra; y política, al reflexionar sobre la pérdida de libertades, la vigilancia y la protección de las lenguas y culturas minoritarias. Una denuncia actual y presente en muchos discursos políticos e ideológicos.
Ese viaje al futuro enlaza con el pasado cuando aparecen José Ángel Iribar e Inaxio Kortabarria portando la ikurriña. Un homenaje a la memoria y una forma de recordar que una cultura puede desaparecer tanto cuando alguien intenta prohibirla como cuando deja de cuidarse.
Zetak invita a evolucionar y a revolucionar: recuerda que todo lo conquistado nació de quienes se atrevieron a cambiar. Coge símbolos que forman parte de la cultura vasca pero los integra en un espectáculo contemporáneo, con música electrónica, teatro, audiovisuales y un lenguaje capaz de conectar con públicos muy distintos.
Su fuerza es el reflejo de la fortaleza de un pueblo con orgullo. Innova con maestría no solo en lo técnico sino en su capacidad de sacar la cultura vasca del espacio del folklore, siendo capaz de emocionar, de conectar con las nuevas generaciones y de proyectarse mucho más allá de nuestras fronteras. Y hacer bailar.
El de Arbizu tuvo guiños a sus raíces. Cuando mostró la enseña del Reino de Navarra, en los personajes del carnaval rural o cuando subió al escenario a "sus amigos de Arbizu" para rendir un potentísimo tributo al punk vasco.
Eskerrik asko, Pello!