El Colegio de Psicología de Navarra ofrece pautas para afrontar los efectos psicológicos de presenciar un incidente crítico.

El accidente que ocurrió este domingo 28 de junio en la calle Navarrería de Pamplona, en el que falleció una mujer y cuatro personas resultaron heridas de diversa consideración, puede provocar diferentes reacciones psicológicas en las personas que lo vivieron de cerca. El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC) del Colegio de Psicología de Navarra ha elaborado un documento que ofrece unas pautas para afrontar los efectos psicológicos normales tras este tipo de situaciones traumáticas.

Ante la vivencia de un suceso inesperado y traumático, es habitual que las personas experimenten una serie de reacciones físicas y emocionales que pueden resultar desconcertantes. Es fundamental comprender que estas manifestaciones son respuestas normales frente a situaciones que rompen la seguridad cotidiana, y que tienden a perder intensidad con el paso del tiempo.

El infográfico que acompaña a esta nota detalla cómo estos incidentes pueden alterar procesos básicos como el sueño y la alimentación. Es común observar cambios en el apetito, ya sea por pérdida de hambre o por ingestas compulsivas, así como dificultades para conciliar el sueño o despertares frecuentes. Estas alteraciones se consideran una respuesta esperable cuando el organismo ha estado expuesto a situaciones de peligro real.

Gráfico sobre las reacciones de un incidente crítico como el ocurrido en Navarrería.

Reacciones habituales

Otras reacciones frecuentes incluyen un estado de hipervigilancia, caracterizado por sensaciones físicas de alerta ante posibles peligros, y miedos ante estímulos que recuerdan al incidente ocurrido. El material también señala la aparición de sensaciones de irrealidad, como si el suceso fuera parte de una película, y alteraciones en la percepción del tiempo, sintiendo que todo ocurre a "cámara lenta" o, por el contrario, con una rapidez que difumina los recuerdos.

Ante este panorama, el GIPEC subraya que todas estas reacciones son temporales y constituyen una parte natural del proceso de recuperación. Se recomienda a las personas afectadas que se den tiempo para procesar lo vivido y que, en caso de que el malestar persista, busquen ayuda profesional.