Hoy el filósofo Daniel Innerarity recibirá en Leyre el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2013, de manos del príncipe Felipe de Borbón. En realidad no sé si se lo entregará o se lo dejará encima de la mesa y que lo coja cuando quiera, porque no debe de estar muy contento con lo que el pensador, no precisamente monárquico, opina sobre esta institución. Hace unos días leíamos en este mismo periódico una entrevista en la que afirmaba: "Me parece que la única justificación en una sociedad democrática de una institución cuya legitimidad de origen es tan extraña -el nacimiento, la sangre- es que esa institución se republicanice." Ante la cara de asombro de la periodista y, a modo de aclaración, añadía: "O cada rey, por tanto cada generación, encuentra una justificación funcional de su mandato o en una sociedad en la que estamos acostumbrados a que las instituciones tengan que rendir cuentas, eso no tendría mucho futuro."

Preguntado sobre la opción de acabar directamente con la Monarquía, respondía que "en el actual marco constitucional eso no es posible (?) Es tremendamente rígido y las instituciones rígidas se rompen". Hala. Ahí queda eso.

Me imagino que sus altezas reales aprovecharán la visita de la tarde a los laboratorios de Cinfa para pedirles algo potente contra el dolor de cabeza.

En el solemne acto también estará presente la, por ahora, pre-imputada en el caso Can Yolanda Barcina, y a la que Innerarity ya da por amortizada: "Entiendo que en estos momentos UPN busque una enésima fórmula para gobernar, incluso sacrificando a la presidenta, pero eso solo será un parche". Y es que detrás de todo el descontento reinante, más allá de las dietas y la situación económica, el filósofo percibe en la sociedad navarra un "cansancio profundo en la población hacia una continuada tradición arrogante y de mayorías satisfechas."

Imagino que a Yolanda le estará viniendo a la cabeza más de una vez eso de "¿Pero por qué? no les hemos dado el premio a las hermanas Flamarique?"