El Estado ya ha anunciado su intención de recurrir la ley foral reguladora del auzolan presentada por Nabai-Aralar, que todavía no existe porque se encuentra en fase de tramitación en el Parlamento foral. El Gobierno del PP argumenta que "incumple el Estatuto de los Trabajadores y las competencias del Estado en materia laboral y de Seguridad Social". En el mismo sentido el Gobierno de Navarra también ha mostrado su disconformidad con esta ley por entender que la regulación que se hace de esta figura es de "carácter retórico".
Asegura, entre otras cosas, que no regula adecuadamente las personas obligadas, ni el número de convocatorias, ni su distribución en el tiempo. No es fácil recoger en una ley la filosofía del auzolan, pero la verdad es que no entiendo este afán por arremeter contra lo que puede ser un buen intento de regular y actualizar esta antiquísima costumbre extendida en muchísimos lugares (en Álava se llama vereda, en la Ribera auzalán y artelán, en Aragón andalán, en Asturias andecha ). Y sobre todo lo que no entiendo es cómo pueden ponerle pegas a un trabajo que hace la gente ¡gratis! ¿Están tontos, o qué? Están recortando por todas partes, inventando todo lo inventable para no pagar y cuando se les ofrece en bandeja algo así lo rechazan y le ponen pegas legales.
Entre tanto, en otro rincón de la Vieja Europa, hace unas semanas Guillermo Alejandro, el nuevo rey de Holanda, inauguró el curso parlamentario diciendo que es el momento de sustituir el "Estado de bienestar" por una "sociedad participativa". Este país fiel a Merkel y a su principio de austeridad, que ya ha anunciado un nuevo recorte de 6.000 millones de euros, que está regateando al máximo en los gastos de medicinas y prestaciones sociales y que incluso propone, por ejemplo, cobrar a las personas encarceladas una cuota de 12 euros y medio diarios, seguro que no le hacía tantos ascos al auzolan. Es más, yo creo que ellos y muchos otros lo pondrán pronto en práctica, por pura necesidad.