tuvo gran éxito hace unos días un tuit de la concejala de Aranzadi Laura Berro en el que sobre una imagen de una villavesa pintarrajeada con la palabra Maravillas comentaba El Maravillas no se detiene y el emoticono de sacar bola, como celebrando la ekintza y ¡Vamos! No sé, cada uno en su casa -y en la política, claro- es lo que quiera, pero cuando uno o una se está metiendo un sueldo público en el bolsillo y representa a casi 10.000 votantes de mil pelajes diferentes no se puede ir haciendo el quinqui por la vida o celebrando a quienes lo hacen sobre un servicio público, porque el autobús urbano es un servicio público, por cierto muy querido. No tiene en todo caso la acción de Berro más importancia en sí misma, pero sí que es una sinsorguez más de las ya varias que han protagonizado esta legislatura, que comenzaron con responsabilidades en el ayuntamiento y que van a terminar haciendo más oposición que UPN. No sé, no creo yo que para poner negro sobre blanco las carencias de Bildu y Geroa Bai, que las tienen y las muestran, o sus maneras de mandar -tal y como critica Aranzadi desde hace mucho- esta clase de niñerías hagan buen efecto, más bien al contrario, fortalecen a los partidos establecidos a los que combates. Tengo desde fuera la sensación de que Aranzadi, lejos de convertirse en el altavoz de un determinado tipo de gente o al menos de aquella que les votó, ha sido más un pequeño reducto en el que unos cuantos teóricos y teóricas con mucho libro leído y mucho tópico bienintencionado -y algún que otro muy pasado de vueltas- captaron una cantidad de votos que ni soñaba la izquierda no abertzale en los últimos 20 años pero que no han sabido ni gestionar ni priorizar. Ni representar a ese casi 10% de pamploneses que les votaron, que es mucha gente, que no confiaron en los partidos clásicos. Y sigue existiendo ese hueco, si no lo demuelen a base de ocurrencias.
- Multimedia
- Servicios
- Participación