Según leo está al caer la nueva entrega de la saga Carvalho, el personaje creado por el fallecido Manuel Vázquez Montalbán y que 15 años después de su muerte ha rescatado Planeta a través del escritor Carlos Zanon. Pepe Carvalho, por tanto, vuelve a andar por su Barcelona natal. Bueno, esto es mentira. Que sale un libro y que lo edita Planeta y que lo ha escrito Zanon -todo el respeto al escritor- y que ahí dentro hay un personaje al que ha llamado Pepe Carvalho es cierto, pero es falso que sea Pepe Carvalho. Así hagan mil entregas más y así sean unos libros espléndidos, Carvalho murió con su autor en el puto aeropuerto de Bangkok en octubre de 2003, no tiene más lectura el asunto, es tan sencillo de entender como es sencillo de entender que la viuda y el hijo de Vázquez Montalban quisieran que el personaje creado por su ser querido siga cautivando a nuevos y viejos lectores aunque sea de la mano de otro escritor. Viuda e hijo de MVM consideran, como dijo en su día su hijo, que “Carvalho y sus libros pertenecen a los lectores y ni mi madre ni yo pusimos ningún tipo de problemas por derechos. Por eso la familia debía mantenerse al margen”. Quién soy yo -la nada más infinitesimal- para decir lo que debe o no hacer una familia de un escritor fallecido. Sin embargo, como uno de esos lectores de entre muchos millones que leímos hasta el amor a MVM y que nos devoramos todos sus Carvalhos sí que creo poder decir que este asunto que ha nacido entre editorial y agencias literarias es una de esas jugadas comerciales vestidas de sentimentales que acaban cargándose precisamente todo lo que de sentimental tiene la relación entre los autores y sus lectores. Personalmente, no pienso tocar el libro ni con un palo, me parecería que estoy atentando claramente a la memoria del creador de esas maravillas. Y eso es mucho más importante que leerse un libro.
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