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La lideresa

27.09.2020 | 14:33

Cada vez que se celebran elecciones, bien nivel vasco bien español, surgen voces del sector agrario que apuntan la necesidad de que el sector primario cuente con voz propia en el consejo y consiguientemente, departamento propio que proporcione al sector primario la visibilidad que, actualmente, le falta.

El Gobierno Vasco ha contado con Departamento agrario propio en sus inicios con los míticos Félix Ormazabal y José Manuel Goikoetxea (en cuyo honor pronto se publicará un libro), posteriormente estuvo bajo el manto de Industria, con Javier Retegi de consejero, para luego volver a contar con voz propia tanto con Iñaki Gerenabarrena como con Gonzalo Sáenz de Samaniego para, en estos últimos dos ejecutivos, estar bajo Desarrollo Económico con Arantza Tapia al frente.

Al parecer, actualmente, la lucha por la voz propia, parece implanteable y por ello, tan asumido está el tema que hasta en el propio sector el debate se circunscribe a si vamos integrados en el área económica o si vamos integrados en el área ambiental. Como diría aquel, si vamos con la pasta y con aquellos que generan actividad económica o si por el contrario, vamos con aquellos que velan por la ortodoxia verde.
Pues bien, en nuestro caso, en el Gobierno Vasco, el Lehendakari Iñigo Urkullu ha roto todos los esquemas e integrado en un mismo Departamento el área económica, con Agricultura en su seno, y el área ambiental con el objetivo de que la sostenibilidad trascienda al conjunto del Departamento y con ello al conjunto de la economía vasca en línea con lo que apunta el Pacto Verde Europeo recientemente aprobado.

La consejera, Arantza Tapia, según sus detractores y/o adversarios, la imagen más identificable con la visión desarrollista y con los planteamientos empresariales, vuelve a liderar, una vez más, un macrodepartamento con dos patas bien diferenciadas (desarrollo económico y medio ambiente) pero que no tienen más remedio que caminar de la mano y demostrar así, que la sostenibilidad de la sociedad vasca debe asentarse en una sostenibilidad medioambiental, económica y social, sin dejar huérfana ninguna de las tres patas sobre las que debe pivotar la sostenibilidad.
El sector primario vasco lanzó señales inequívocas, tanto en los previos como en la propia campaña electoral, que necesitaba de un alineamiento de las políticas agropecuarias y las políticas ambientales, que se concediese a los agricultores, ganaderos y forestalistas, verdaderos gestores del 90% del territorio, el tratamiento que requieren y más concretamente, en cuanto a la organización administrativa, se planteaba la oportunidad de aunar el área de Patrimonio Natural (espacios naturales protegidos, red natura 2000, normativa de medio natural, etc.) junto con el primer sector. Ya lo dice mi amigo Eduardo Moyano, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el área de Ciencias Sociales, al diferenciar el medio ambiente "verde" referido al Patrimonio Natural, del medio ambiente "azul" referido al medio marino y del medio ambiente "marrón" con el que se refiere a facetas más ligadas al ámbito urbano, cuando plantea que parece razonable la gestión de agricultura y medio ambiente verde desde un mismo departamento, en aras a facilitar la coordinación entre ellos.

Al parecer, el mensaje caló entre los dirigentes y así, contamos con un departamento que aúna las dos almas, la económica y la medioambiental en su seno, cuestión que ha levantado ampollas en el movimiento naturalista que opina que Urkullu, en un planteamiento inaceptable para ellos, ha puesto a la loba a cuidar de sus ovejas. Personalmente, quisiera ser más prudente en el momento de valorar los logros del lobby primario y pensar que la integración de ambas políticas en un mismo departamento, al menos del medio ambiente "completo", vienen más dada por las consecuencias políticas de la mala gestión del consejero Iñaki Arriola en Zaldibar. Aún así, bienvenida sea.

Personalmente, soy sabedor de la capacidad de trabajo de la consejera Tapia, una persona trabajadora impenitente, eficaz y acostumbrada a decidir pero que también sabe escuchar, que cuenta con un equipo primario capacitado liderado por el viceconsejero Bittor Oroz (donde apuntan pocas novedades) y con un equipo ambiental liderado por la viceconsejera Amaia Barredo (proveniente del área primaria de anteriores ejecutivos) que, al parecer, ha conformado un equipo con la sensibilidad agraria necesaria para alinear la maquinaria ambiental en la buena senda. Veremos si las buenas impresiones iniciales se conforman y consolidan con el tiempo.
Ahora bien, ahora que no nos oye nadie y con la libertad que me proporciona no contar para cargo alguno, le confieso, estimado lector, que yo personalmente hubiese impulsado un planteamiento algo diferente con un departamento que integrase las política alimentaria (desde la faceta productiva, la industria agroalimentaria y la política de consumo) y la política de Territorio Rural (desde las políticas de Desarrollo Rural, las políticas de Medio Natural hasta las políticas de ordenación territorial, tan necesarias para preservar la tierra agraria) con voz propia en el Consejo de Gobierno y con mayor visibilidad ante el conjunto de la sociedad vasca.

A lo dicho, un comienzo prometedor.

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