Milenio

Dando nombres al cielo

10.02.2020 | 10:49

Una de las cosas más divertidas de ser astrónomo es que a veces podemos pensar en un nombre para un objeto celeste. La Unión Astronómica Internacional, que ahora cumple 100 años de trabajo es quien habitualmente se encarga de las cuestiones de nomenclatura. Un poco como una Academia de la Lengua celeste, dando nombres a planetas y otros cuerpos menores del Sistema Solar, ordenando los descubrimientos de cometas con los nombres de quienes los han descubierto, limpiando, fijando y dando esplendor a los catálogos y potenciando la astronomía en países en desarrollo o empoderando a las mujeres siempre fundamentales aunque hasta hace nada no reconocidas. Ahora andamos pensando en el nombre de un planeta y de su estrella, que están en la constelación de Ofiuco. Tan lejos que nunca podremos viajar allí pero en una votación que hemos impulsado con la Sociedad Española de Astronomía y el Planetario de Pamplona queremos que la gente se sienta un poco parte de ese parlamento de la astronomía global, eligiendo entre nombres posibles que permitan así recordar a personajes reales o imaginarios de nuestra cultura. Hace cuatro año lo hicimos con la estrella Cervantes y sus planetas Quijote, Dulcinea, Sancho y Rocinante, y fue muy divertido porque ahora en un lugar del cielo austral uno puede señalar un puntito en el cielo y decir: "ahí está Cervantes... y sus planetas".

En www.nombraexoplanetas.es se puede votar entre doce opciones. Una, que hemos propuesto desde el Pamplonetario, recuerda que hace cinco siglos Elcano y su nao Victoria lograron acabar la vuelta al mundo por vez primera. Pero hay más opciones, y todas ellas merecerían la pena para dar nombre a una estrellita perdida en la noche que, por voluntad de la gente que quiera, ahora tendrá un nombre propio.