El sitio de mi recreo

Sanfermines de andar por casa

27.05.2020 | 01:39
Sanfermines de andar por casa

Para los despistados: algo de Sanfermines habrá pese a la lógica suspensión oficial. Sin toros, y en consecuencia sin encierro matutino ni corrida vespertina, aunque con mucho movimiento en la calle y bastante más jolgorio del habitual tratándose de esas fechas en las casas aptas para albergar reuniones de amigos. No serán desde luego nueve frenéticas jornadas de sol a sol como acostumbran –también por el deslumbrante reclamo de la playa tras tanto confinamiento–, pero el lunes 6 de julio la sociedad pamplonesa saldrá en cuerpo de ciudad hermanada y vestida de blanco y rojo para celebrar el final de la desescalada con el ánimo no exento de precaución que merece. De ello pueden dar fe, a mes y medio del chupinazo esta vez oficioso y todavía en la fase 2 del tránsito a la normalidad, el creciente número de establecimientos hosteleros atiborrados a reservas para ese 6 que de día laborable tendrá lo justo en la vieja Iruña. Las peñas también planean qué hacer y cómo de ahí en adelante, con las txarangas velando armas y cocinándose ya un menú popular adaptado a las condiciones sanitarias. Exactamente igual que este gobierno municipal decidido a ofrecer un programa cultural extraordinario –por lo excepcional– con la música como segura protagonista. Lo que nos toca a la forofada sanferminera es contribuir en la medida de nuestras posibilidades a preservar el espíritu de esta jarana sin igual con la misma dosis de entusiasmo que de cautela, afrontando la paradoja de respetar el distanciamiento social recomendado justo en las fiestas del roce por antonomasia y consumiendo en nuestros bares como pilares del ecosistema emocional, eso sí con la debida correspondencia en buen trato y precio ajustado. Haciendo virtud de la imperiosa necesidad, estamos ante una ocasión magnífica para elevar nuestro estándar de civismo desde una cierta contención etílica, dando ejemplo los de casa de cómo mezclarse con la prudencia exigible. A falta de astados por las calles, que no sea el coronavirus el que nos propine una cornada de múltiples trayectorias.