Editorial de diario de noticias

Biarritz, soluciones o marketing

La agenda de este G7 contiene elementos sustanciosos sobre desigualdades, medioambiente, globalización y género, pero difícilmente se podrán supeditar a ella los protagonismos de asistentes como Trump o Johnson

10.02.2020 | 01:00

La agenda de este G7 contiene elementos sustanciosos sobre desigualdades, medioambiente, globalización y género, pero difícilmente se podrán supeditar a ella los protagonismos de asistentes como Trump o Johnson

biarritz acoge desde mañana, blindada policial y militarmente, la cumbre de los siete países más industrializados en una cumbre en la que la agenda preparada por el Gobierno anfitrión de Macron contiene elementos que bien merecerían que se supeditaran a ellos los protagonismos personales de los asistentes. El equipo de Macron ha introducido en la agenda elementos objetivamente importantes en materia de superación de desigualdades de todo tipo: desde las económicas derivadas de la globalización a las ambientales en función del grado de desarrollo de los países, además de las evidentes de género, que son también de dimensión mundial. Contenidos todos ellos que trascienden, de hecho, el ámbito de las responsabilidades de los siete mandatarios reunidos y merecerían un tratamiento para el que, sobre el papel, debería estar diseñada la Organización de las Naciones Unidas. De hecho, actores fundamentales para encarar esos retos globales no pertenecen al club de los siete más ricos y eso ya es un déficit fundamental de partida sobre la capacidad real de este selecto club de imponer, si los hay finalmente, los acuerdos. Nadie puede cuestionar ya la influencia social, económica, ambiental y política de China, India, Rusia o Brasil, por poner cuatro ejemplos. El reto de esta cita está en sobreponerse a sus protagonistas si de ella debe salir un abanico de propuestas con un mínimo de credibilidad. No son los mejores mimbres los que se disponen, toda vez que el marco de la cita es una inestabilidad derivada de las estrategias de pulso económico y comercial de la administración estadounidense con Europa y China, el inacabado proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea y un aumento de las fuerzas políticas que a nivel mundial cuestionan la necesidad de activar las agendas medioambientales frente al calentamiento global. Una Angela Merkel en retirada o un Giuseppe Conte recién dimitido no parecen firmes activos para respaldar a Emmanuel Macron frente a las posturas conocidas de Donald Trump y Boris Johnson. De hecho, la confluencia de dos políticos con perfiles personales e ideológicos tan inestables y extremistas como ambos es a priori un síntoma de que este G7 de Biarritz puede derivar en situaciones aún peores de las que dice pretende arreglar. Sin decisiones, el riesgo es que la cita se vea reducida a un ejercicio de marketing de los mandatarios asistentes de nuevo.