Editorial

Límites que no se deberían pasar

22.08.2021 | 00:51
Límites que no se deberían pasar

Los altercados registrados en algunas localidades de Navarra y la CAV donde se estaban celebrando botellones o las no fiestas son una triste imagen que no debería repetirse y que pone en riesgo la convivencia y la salud pública

Las imágenes de altercados que se han registrado en algunas poblaciones de la CAV y Navarra en los últimos días son un triste reflejo de cómo algunas personas están respondiendo a la llamada de responsabilidad individual y social que todavía es imprescindible para hacer frente la pandemia del covid-19. Una respuesta de insolidaridad, falta de respeto e incivismo que poco dice de quien se salta las normas poniendo en peligro no solo su propia salud sino la salud pública y la convivencia. Una cosa son los botellones, prohibidos en Navarra y más en horario de toque de queda, con los que hasta la fecha se ha sido bastante permisivo en muchos pueblos, tratando de entender esa necesidad de relación social que tienen las generaciones más jóvenes, y otra los altercados. Todo tiene un límite y la violencia con la que algunos, a la vista de las imágenes, se están comportando en enfrentamientos con las fuerzas policiales es el límite que no se debería pasar. Hasta el momento Navarra está consiguiendo mantener, que no frenar, la quinta ola desatada a comienzos del verano por el brote de Salou. Y lo está haciendo con un enorme sacrificio, gracias a las medidas impuestas, como el toque de queda en zonas de alta incidencia los fines de semana y pueblos en fechas de no fiestas . Medidas que la mayoría de la sociedad, de todas las edades, cumple y respeta, sabiendo que aunque costosas acaban redundando en beneficio común. Y se respetan también por empatía y solidaridad con el sector sanitario, que sigue en primera línea, con una presión hospitalaria muy alta y con pacientes muy graves que acaban en la UCI. Tratar de recordar todo esto cuando se está en medio de una fiesta es como lanzar mensajes en botellas al mar, pero es esencial que las generaciones más jóvenes interioricen como parte de su comportamiento social la empatía y el respeto a las normas, sean las que sean y más si lo que está en juego sigue siendo la salud. Por eso, porque queda verano por delante y el inicio del curso escolar está a la vuelta de la esquina, hay que insistir en la cautela y la prevención en el marco de un comportamiento que exige respeto y responsabilidad de cara al cumplimiento de las medidas sanitarias. El avance de la vacunación, que en Navarra ya alcanza a más del 75% de la población mayor de 12 años, no debe ocultar la situación complicada de los hospitales ni hacer olvidar la necesidad de mantener todas las medidas de prevención. El hartazgo egoísta de una parte de la sociedad no puede aplastar el compromiso responsable de la mayoría.

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