Aparcar a costa de los abuelos

09.02.2020 | 04:42

esta semana aparecía publicado en este periódico la condena a dos personas por falsificar la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad de su hija menor de edad. La pareja renovó la tarjeta reglamentaria cuando se caducaba pero manipuló la fecha de la tarjeta anterior para "que cada uno de los acusados tuviera a su disposición una tarjeta para beneficiarse de las ventajas del aparcamiento".

Un artículo que relataba otros casos de uso fraudulento como de personas que usan la tarjeta de un familiar para, por ejemplo, acudir al partido de Osasuna. No hace mucho que se denunció y sancionó a una persona por estacionar indebidamente y falsificar el número de la matrícula de su coche? Seguro que conoces a alguien que alguna vez ha utilizado la tarjeta de su padre, madre, abuela, abuelo? de forma egoísta para ir de compras o ir a comer.

En definitiva, situaciones aisladas, pero frecuentes. Un no parar de irregularidades que están colmando la paciencia de las personas con discapacidad o movilidad reducida que necesitan esos huecos -así lo ven quienes violan sus derechos sin escrúpulos- para hacer una vida como cualquier otra persona y que en ocasiones tienen que aguantar insultos y amenazas por parte de estos okupas motorizados. Vergonzante.

Es labor de toda la sociedad denunciar el uso fraudulento de las plazas. Las redes sociales están haciendo una labor preventiva importante y ya hay personas que no se arriesgan a enfrentarse al escarnio de un móvil, pero no es suficiente. La colaboración del personal de Dornier, de personas usuarias de estas plazas y de Policía Municipal está siendo estratégica para cambiar una cultura anclada en viejos y malos hábitos, como la de "si solo son 2 minutos?".

Desde Cocemfe Navarra (Federación de asociaciones de personas con discapacidad física y orgánica), insistimos en que no se puede utilizar la tarjeta de aparcamiento sin estar la persona usuaria presente. Porque el objetivo de las plazas reservadas y, por tanto, de estas tarjetas, es facilitar el desplazamiento de una persona con problemas de movilidad hasta su destino, fomentando su autonomía y su participación social.

Como decimos en una campaña actualmente en marcha en Pamplona, Estella, Tudela y Elizondo pero abierta a los ayuntamientos que se quieran hacer eco, la plaza para discapacidad no es una zona VIP, es una necesidad de muchas personas y por eso, su uso fraudulento perjudica a quienes las necesitan para ir al trabajo, a casa, a terapia? Pero la plaza reservada tampoco es una zona VIP para familiares que no quieren tomarse la molestia de buscar un sitio para su vehículo o pagar zona azul. Y la tarjeta no puede convertirse en un pase VIP para que las personas más allegadas aparquen fácil y gratis.

El uso fraudulento que se realiza por parte del entorno de las personas titulares de la tarjeta perjudica a todas las personas con problemas de movilidad, porque es la excusa para que otros repitan la acción, sobre todo, quien no tiene tarjeta. Es necesario que las tarjetas estén visibles y se soliciten a todos los vehículos aparcados en las plazas reservadas. Quienes usamos bien la tarjeta estaremos conformes de mostrarla. Quienes lo hagan ilícitamente deberán cumplir con la ley y abonar los 200 € de la sanción y trabajamos para que además haya una propuesta de pérdida de 2 puntos del carné de conducir para quien incumpla.

Son 126 las tarjetas que la Policía retiró el año pasado por un mal uso y siguen alerta para acudir a la llamada de la ciudadanía para multar a quien se empeñe en aparcar donde hay un hueco que, no lo olvidemos, está reservado como tu plaza en un avión o tu cita medicina y nadie tiene derecho a quitártela porque estaba vacía cuando has llegado.

Llamemos, fotografiemos, denunciemos pero no solo porque hay que respetar las plazas y el uso de la tarjeta por un tema normativo o para evitar sanciones. Hay que respetar las plazas y utilizar correctamente la tarjeta por empatía, solidaridad, sentido común y por respeto a quienes realmente las necesitan. Cuando utilizas la tarjeta de tu familiar para aparcar en una zona reservada, estás evitando que una persona con similares problemas de movilidad pueda dejar ahí el coche para ir a casa, al trabajo, al cine, para llevar a cabo su proyecto de vida? ¿Se lo pondrías difícil a tu padre o madre? ¿Y a tu abuela o abuelo?

El autor es presidente de Cocemfe Navarra (Federación de entidades de personas con discapacidad física y orgánica)