Multa o muerte

09.02.2020 | 22:53

el día 2 de agosto entró en vigor la nueva Ordenanza de Movilidad de Pamplona, la que iba a ser "la más innovadora y progresista de España" (Armando Cuenca dixit) y que ha acabado siendo un corta pega y refrito de las que sí lo fueron en su momento, hace más de 10 años, por cierto.

Esta Ordenanza, cuya exposición de motivos hace referencia a una ciudad muy diferente a la que hemos conocido hasta el momento, donde el peatón, ciclista y transporte público son los verdaderos protagonistas del uso del espacio público, nos devuelve a la cruda realidad cochista de Pamplona en su contenido.

Lejos de ser una normativa que facilite la movilidad sostenible y el transporte público, genera una serie de incógnitas, contradicciones y problemas que van a hacer que su cumplimiento sea un fracaso anunciado. Elimina nada menos que 22 km de lugares ciclables con la anterior ordenanza, lugares que servían de pésima conexión entre barrios, por la carencia endémica de esta ciudad en infraestructura ciclista decente. Pero a la vez de dejar la ciudad con 44 pírricos km de vías ciclistas perjudica también al otro medio de transporte que puede aliviar la contaminación y el exceso de coches, el VMP. Y esto es así porque impide que los VMP tengan acceso a aquellas calles cuya calzada no esté limitada a 30 km/h o menos o no tengan vía ciclista. Esta situación que se da en la mayoría de calles 50 de la ciudad y en los accesos a los barrios (que carecen de vías ciclistas, salvo Pío XII que no es claro que conserve su carril bici), veta el uso de VMP para acceder a Pamplona desde barrios periféricos o desde localidades cercanas y también dificulta notablemente la movilidad de estos medios de transporte en el propio núcleo de la ciudad. Por poner un ejemplo, en bicicleta puedo subir la cuesta de Labrit por la calzada a 10 km/h, algo que no podré hacer en patinete eléctrico a 20 km/h. ¿Absurdo?

Nos anunciaban en la pasada campaña electoral que esta Ordenanza iba a bajar las bicicletas a la calzada, sacándolas de donde nunca se tenían que haber permitido, la acera. Pero esto no es del todo cierto, pues se permite circular por aceras a menores de 14 años, acompañados o no de adultos en bici o a adultos que transportan menores en sus bicicletas. Y no sólo eso. Esta Ordenanza faculta al Ayuntamiento a autorizar la circulación de bicicletas por aceras en aquellas calles sin calmado de tráfico ni vías ciclistas (la mayoría de las calles principales de la ciudad). Es decir, misma situación que con la anterior Ordenanza de Tráfico. Lo que indirectamente nos está diciendo el Ayuntamiento es que la calzada no es segura para las bicicletas y que las vías ciclistas de la ciudad son escasas, inconexas y deficientes, nada nuevo.

Esta Ordenanza, trabajada durante 2 años, elimina una norma absurda e incumplida como era el famoso STOP y pie a tierra para cruzar en bicicleta un paso ciclista. Autoriza al ciclista a circular por el centro del carril en calzada y a ser rebasado por coches cambiando estos totalmente de carril. Por ello, en calzadas de un único carril y sentido no se puede adelantar a los ciclistas. Pero esta Ordenanza da sensación de estar muy poco trabajada para VMP. Los prohíbe por aceras y por calzadas 50, dejando muchas calles vetadas para ellos. No determina cómo se circula en calzada, cómo deben ser adelantados o si tienen prioridad en pasos ciclistas cuando el VMP circula por vías ciclistas, para lo que sí está autorizado. No hace falta recordar que la mayoría de atropellos ocurren en la intersección de vías ciclistas y calzadas.

La situación de atraso de Pamplona en cualquier forma de movilidad que no sea en coche (también somos de las ciudades con menos carril bus del país) obliga a los que no se mueven en coche a buscarse la vida y practicar una "movilidad de supervivencia". La nueva Ordenanza pone a los usuarios de bicicletas y VMP en una peligrosa disyuntiva: elegir entre multa o muerte. Multa por seguir circulando por espacios que no ponen en peligro su integridad física o muerte si cumplo lo que dice la norma y bajo a la calzada que el propio Ayuntamiento considera peligrosa para ciclistas. Es por ello que difícilmente veamos a las bicicletas o los VMP fuera de las aceras, como así nos han hecho creer recientemente. La gente, entre morir o pagar, ya sabemos qué va a elegir.

El cumplimiento de la Ordenanza, función primordial de la Policía Municipal, también se ve dificultada por las últimas decisiones municipales en materia de seguridad pública: el "lujo" de eliminar las patrullas ciclistas. Dado que las principales novedades de la Ordenanza radican en el uso de los VMP (pues antes carecían de ningún tipo de normativa) y de las bicicletas (en menor medida), resulta difícil de entender cómo se va a informar y hacer cumplir normativa si los policías no se mueven en vehículos similares por los espacios por los que se mueven VMP y bicicletas, muy diferentes a los espacios clásicos de patrullaje en vehículo de 4 ruedas o a pie.

Por todo lo expuesto anteriormente es más que probable que veamos un incumplimiento generalizado de la normativa de movilidad, mismo incumplimiento que ocurría con la anterior ordenanza de tráfico que ya prohibía la circulación ciclista por aceras, con la misma manga ancha municipal de siempre. Esta ordenanza, en palabras del propio concejal de movilidad, Fermín Alonso, es una ordenanza para una ciudad que no existe.

Solamente cambiando la fisionomía de la ciudad, con reducción notable del espacio público dedicado a la movilidad privada motorizada de 4 ruedas, para dárselo a peatones, ciclistas, VMP y transporte público, mediante vías ciclistas, carriles bus, aceras mejores y calzadas pacificadas con urbanismo táctico, se podrá cumplir con los objetivos de esta nueva Ordenanza de Movilidad y con sus reglamentaciones. Aunque viendo el rumbo que ha tomado el nuevo gobierno municipal de la ciudad seguiremos con una ciudad pensada por y para los coches, más cochilidad y menos movilidad. Hasta que Europa nos dé la colleja que ya le ha dado a Madrid o Barcelona (llegará). Estamos aún a tiempo si queremos la ciudad 30 que promete la Ordenanza, donde no haya atropellos y gente de toda edad y condición se pueda mover con seguridad (que no celeridad) por Pamplona, elija el medio de transporte que elija.

El autor es policía municipal de Pamplona especializado en movilidad ciclista

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