Maltrato institucional a la hostelería

15.01.2021 | 00:30
Un hostelero coloca un cartel en la puerta de su bar.

al igual que el sida, esta nueva pandemia nos ha torpedeado toda la línea de flotación de nuestras relaciones interpersonales y ha dejado a la vista las consecuencias de años de recortes en sanidad. Luchamos, día a día, para erradicar toda forma de maltrato en nuestra sociedad. La hostelería lleva desde el año pasado sufriendo "maltrato institucional". El 14 de marzo pasado se declaró el primer estado de alarma que nos encerró en nuestras casas. El argumento principal y que compartimos todos y todas, era el de la importancia de salvar vidas y sobre todo no colapsar nuestro maltrecho sistema de salud pública. En ese momento nadie podía prever la que se nos venía encima. Desde entonces y por resumir, los interiores de los bares han estado cerrados 128 días (4.2 meses). El resto del tiempo los aforos permitidos han oscilado entre el 30% (27 días), el 40% (23 días), el 50% (29 días), el 66.66% (6 días) y el 75% (86 días). Las terrazas han gozado de mayor flexibilidad; siendo la concesión de las mismas y sus condiciones determinadas discrecionalmente por cada ayuntamiento de la Comunidad foral. Algunos no dejamos de sorprendernos de la capacidad de este gobierno de afinar tanto en cada momento puntual de desarrollo de la pandemia para dar en el centro de la diana con la elección del aforo concreto (0-30-40-50-66-75). Nos preguntamos qué hubiera pasado si desde la fase 2 de la desescalada (25 mayo) se hubiera mantenido abierto al 50% del aforo en interiores y con barras (guardando medidas de seguridad), terrazas al 100% con máximo de 4 pax/mesa y el cierre a las 23.00 h. Pero además con el toque de queda de 23.30 h a 6.00 h y 6 pax máximo en el ámbito privado-familiar agrupando una unidad convivencial. Creemos que la situación no sería peor que la que tenemos hoy, a nivel epidemiológico. Al fin y al cabo si hallamos el promedio de los porcentajes de restricción y duración de los mismos durante todo el pasado año, no estaríamos muy alejados del 50% en interiores. Creemos, más bien, que han tenido la suerte de estar aplicando estas restricciones a un sector muy atomizado y desunido y actuar así sin rigor alguno para tranquilizar a la población. Difundir de esta manera el mensaje de que controlan la situación (miente que algo queda) y de que se preocupan realmente por nosotr@s... Me gustaría que, tanto la Sra. Santos Induráin como el Sr. Artundo explicaran públicamente a qué razones obedece la elección de cada aforo concreto en cada momento de esta pandemia y cuáles son las conclusiones a las que han llegado con sus medidas. Dudamos mucho que las tengan. A partir de hoy 14/3/01/21, se ha restringido el horario de cierre en 1 hora, a las 21.00 h. Cada vez están ustedes más finos en sus cálculos. Pero la realidad es muy tozuda y los datos no engañan. No llega a un 4% el porcentaje de infecciones que se han dado en la hostelería (según el Ministerio de Sanidad). Vamos a subirlo hasta el 10%. ¿Qué ocurre con el 90% restante? ¿Cuáles son las medidas para atajar tanto contagio en otros sectores-ámbitos?

La hostelería, sin embargo, seguimos ahí al pie del cañón, a pesar del cierre encubierto del 30%, sin crear ninguna alarma social y ayudando involuntariamente a sostener dos ideas falsamente encadenadas. La primera que somos el foco más importante de transmisión de este virus (mea culpa, mea culpa) y la segunda que ganamos dinero a espuertas ya que podemos vivir perfectamente con un 70% menos. Está claro que el maltrato y la asfixia en la que nos mantienen desde hace casi ya un año nos ha dejado en un estado mental que no nos permite reaccionar. Con el maltrato suele ocurrir así.

Sra. María Chivite, deje usted de ser tan populista con sus comentarios: "€con solo una vida que hayamos salvado habrá merecido la pena el cierre de la hostelería...". Usted no ha salvado a nadie. Usted no se ha movido un milímetro de su espacio de confort, cobrando su sueldo íntegro por trasmitirnos lo que sus superexpertos y asesores le digan en cada momento. Y por cierto, ¿de quién son los muertos e infectados por haber flexibilizado la Navidad? ¿Piensa que se han contagiado de 21 a 22 h en diciembre en algún bar? A mí me daría vergüenza. Está claro que a usted no.

Sr. Aierdi, Sr. Remírez y Sra. Saiz. Ustedes se han venido arriba totalmente con el tema de las ayudas que han concedido: que sí "las mayores ayudas del Estado", que si "ayudas a la alemana". No son superiores a las de otras comunidades autónomas cercanas en ningún caso y aunque aplican ustedes la formula alemana se les ha olvidado a tod@s leer un párrafo muy importante sobre las ayudas alemanas es "la periodicidad de las mismas". En ningún caso se trata de una ayuda al año. Son bastante más respetuosas, dignas y rápidas que las que ustedes han planteado. Y es que de Alemania nos separa no solo una distancia física, sino una enorme distancia moral. Allí, si a alguien se le niega el derecho a trabajar por el bien de la comunidad, se le cuida y valora ese esfuerzo con agradecimiento. Ahora ya sabemos en qué se han quedado sus 20 millones iniciales.

Estimada oposición. Entre los que se llenan la boca diciendo que no cerrarían la Hostelería pero en ningún momento aclaran de qué manera lo llevarían a cabo y el resto tan atareado en hacernos creer que se preocupan e intentan conseguir lo mejor para nosotr@s; no nos quedamos con nadie. Creemos de igual manera que se hallan en su zona de confort y han entregado una hoja en blanco a este gobierno para que haga lo que le venga en gana con nosotr@s. Tendremos TAV, pantano de Yesa y hasta bicicletas eléctricas de préstamo por nuestras ciudades. Seguiremos viviendo en esta falsa normalidad en la que mucha gente ya se ha quedado atrás, demasiado lejos y sin posibilidad de retorno.

Dicho todo esto desde la firme creencia de que la hostelería debe arrimar el hombro para ayudar a evitar el contacto social de riesgo en la medida de lo posible pero, con el agradecimiento y respeto que este esfuerzo merecen.

Plataforma SOS Hostelería/Sostalaritza