¡Y vuelve la mula al trigo!

21.04.2021 | 00:37
¡Y vuelve la mula al trigo!

Se usa esta frase, tan de nuestra tierra, cuando se quiere poner de manifiesto el hastío del que la pronuncia al ver que alguien repite una y otra vez alguna cosa sin que parezca que la razón o el sentido común puedan impedirlo.

Lo que el PSN ha hecho con el SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) en el Ayuntamiento de Pamplona es un buena muestra del comentario anterior.

Conviene volver la vista atrás y recordar la historia de las empresas públicas en Navarra. Hace cuarenta años, y de la mano del PSN, con su secretario general y presidente del Gobierno de Navarra, Gabriel Urralburu, a la cabeza, se crearon las primeras empresas públicas en esta Comunidad Foral.

Tracasa, Gedesa, Sodena, Nafinco, Mercairuña, Scpsa y muchas más reemplazaron la labor que hasta entonces venían desarrollando los funcionarios de la Diputación Foral y del Ayuntamiento de Pamplona. Se crearon principalmente para eso. Mano de obra para la Administración sin las ataduras que suponían las condiciones laborales de los funcionarios y, sobre todo, barra libre a la hora de contratar y colaborar con la empresa privada.

El exceso de esa colaboración público-privada daría con los huesos de Gabriel Urralburu en la cárcel, pero no por eso el PSN desistió en su empeño, sino que estuvo colaborando durante veinticinco años con UPN en la creación y desarrollo de empresas públicas. Hasta que llegó un momento, en el año 2009, cuando las empresas públicas del Gobierno de Navarra eran más de cuarenta, que hubo que regular la situación.

Mientras tanto se quedaba en el camino la privatización de EHN. Los múltiples marrones millonarios (les llaman deterioros) de Sodena. El sobrecoste de los terrenos de la Ciudad del Transporte. Los negocios, que aún seguimos pagando, de la Sociedad de Promoción de Inversiones e Infraestructuras de Navarra (SPRIN), entre ellos, el circuito de Los Arcos, Refena, Aroztegia, Navarra Arena o la construcción de autovías mediante el sistema del peaje en la sombra.

La ley de la CPEN (Corporación Pública Empresarial de Navarra) en el año 2009 puso sobre el papel orden a todas estas historias. Pero el PSN nunca se ha atrevido a desarrollarla, y así nos encontramos en la actualidad con el PSN en el Gobierno de Navarra, que al igual que hace cuarenta años, utiliza las empresa públicas para el uso y disfrute la empresa privada.

Prueba de ello son las recientes actuaciones, tales como la subvención de 6,2 millones de euros a Audenasa, que beneficia a los fondos buitres APG (holandés) y Corsair (americano). La disminución de la partida presupuestaria a Gedesa en su lucha contra el fraude fiscal, que ha supuesto 3 millones de ingresos menos al Servicio de Recaudación de la Hacienda Foral, de lo que se benefician las empresas privadas defraudadoras. El acuerdo firmado por el director general de Telecomunicaciones y Digitalización con 24 empresas privadas por el que se les contrata por un valor de 3,1 millones de euros para apoyar a los departamentos del Gobierno de Navarra en todo lo relacionado con el sector de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), cuando existe en Navarra una empresa 100% pública, denominada Tracasa, referente dentro del sector TIC, cuya misión principal es apoyar a los departamentos del Gobierno de Navarra en este campo. O el empecinamiento en mantener la más que cuestionada actividad de Sodena, estando en marcha la creación del Instituto Navarro de Finanzas, que sin ningún problema podría asumir las funciones de esta empresa pública.

Y ahora el PSN pone la guinda, convirtiendo el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Pamplona en una empresa pública.

La razón de un partido que se denomina progresista, en el ámbito de las empresas públicas, es poner éstas al servicio de la ciudadanía, y cuando las funciones de una empresa pública se confunden o pueden mostrar un conflicto de intereses con algún departamento de la Administración, es la empresa pública la que debe integrarse en el departamento y nunca un departamento pasar a convertirse en una empresa pública. Ya que en este cambio los únicos beneficiados son el director del departamento, que pasa a ser gerente de la empresa pública, con el consiguiente y notable aumento en su retribución, y los buitres privados, que no tardarán en aprovecharse de las funciones de la empresa pública.

Así pues, la gestión que está llevando a cabo el PSN en este sector es, cuanto menos, manifiestamente mejorable. Su excesivo anhelo por la denominada colaboración público-privada hace de su gestión un traspaso de torrentes de dinero público al ámbito privado, mientras que a sus trabajadoras, siendo como son empleadas públicas, las mantienen con unas condiciones laborales en las antípodas de las que mantienen sus homologas, trabajando directamente para la Administración Foral.

En el año 2015 la gestión que el PSN apoyaba y llevaba a cabo en las empresas públicas fue uno de los detonantes principales para que la ciudadanía navarra y de Pamplona les dejara inhabilitados para ejercer ninguna influencia sobre el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona.

Ante el empecinamiento que sigue demostrando por favorecer lo privado en detrimento de lo público, es bueno recordarlo y tenerlo en cuenta.

El autor es vocal del Consejo de Administración de la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN) a propuesta del Parlamento de Navarra

El exceso de esa 'colaboración' público-privada daría con los huesos de Urralburu en la cárcel, pero no por eso el PSN desistió en su empeño

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