Importancia del lobo en nuestros ecosistemas

23.12.2021 | 00:40
Importancia del lobo en nuestros ecosistemas

el lobo (canis lupus) como nombre científico general, es una especie emblemática que habita en el mundo entero, incluso en ambientes isleños, como el perro cantor de Nueva Guinea (canis lupus hallmstromi) o el lobo de Groenlandia (canis lupus orion). Pero donde más se han hecho notar estos cánidos silvestres ha sido en la montaña y sitios de tierra adentro donde abundan sus presas y todo lo que necesita para vivir. Los lobos pertenecen a la familia de los cánidos, que engloban lobos, perros domésticos, dingos, zorros, chacales, coyotes y perros venaderos.

Sus capacidades tanto en manada como en solitario y su gran adaptación, les han hecho conquistar innumerables hábitats y prosperar en ellos como los grandes depredadores más abundantes del mundo, sus pelajes con tres capas protectoras que les protegen de las condiciones climáticas exteriores, su dentadura hecha para cazar y triturar, sus pabellones auditivos les permite oír a kilómetros de distancia, un olfato mayor que el de los perros normales, y una vista muy adaptada para ver lejos y de noche.

El lobo es el padre de casi todos los perros domésticos: las razas de perro pueden cruzarse con el mismo, de hecho hay muchos perros lobos y gente que ha llegado a tener lobos domesticados como perros sabiendo muy bien tratar con animales que no tienen 20.000 años de domesticación como el perro. La gran alimentación de los lobos, y de los otros cánidos salvajes es la carne, no hay cánidos vegetarianos.

Del lobo, su gran capacidad depredadora demostrada en la prehistoria, mejoró sus relaciones con el ser humanos pero al mismo tiempo, cuando este empezó con la domesticación ganadera y con sus intereses, empezó una enemistad profunda entre ambas especies durante siglos, que llevó a esta emblemática especie casi a la extinción total, proceso que se agudizó a finales del siglo XIX cuando el hombre empezó a tener más armas y medios tecnológicos.

Concretamente en la península ibérica el lobo ibérico (canis lupus signatus) por múltiples campañas quedó diezmado en el cuadrante noroccidental, entre Euskadi y Galicia hasta Zamora y Palencia. Quedaron unos 300 ejemplares. La aparición en los medios de Félix Rodríguez de la Fuente en los años sesenta suavizó la situación y los lobos pasaron de ser alimañas enemigas a ser cinegética. A eso se pudo aspirar en aquella época donde el medio rural abarcaba la mayor parte de la sociedad.

En Esukadi, los lobos nunca llegaron a desaparecer del todo, siempre quedaron ejemplares dispersos por Araba, Nabarra Bizkaia y Gipuzkoa durante estos años, cuando su presencia empezó a ser más notable, después de la proclamación de parques naturales, éxodo rural y recuperación de bosques matorrales y praderas.

Esto a los ganaderos no les hizo ninguna ilusión debido a las agresiones que padece su ganado de estos animales, lo cual llevó a ganaderos y cazadores a defenderse del mismo modo de siempre, matándolos siempre que hubiera algún ataque, y luego empezaron los problemas con los pagos por parte de la administración, que no todos podían cubrirse por no ser de lobo, si no de perros, y los cazadores con la excusa de que se comían los trofeos que cazaban y sus presas cinegéticas.

Teniendo en cuenta también los problemas del hombre, y habiendo otras formas de defenderse, que no sea exterminar a esta especie emblemática, hay que tener en cuenta que el lobo cumple una función muy importante en los ecosistemas como el zorro y otros depredadores, cuando en la Ribera se empezó a cazar zorros su número disminuyó y hubieron plagas de conejos que causaron daños en la agricultura, en muchos ríos exterminaron las nutrias y visones, al que exterminaron confundiéndolos con el visón americano y como resultado hubieron plagas de ratas y favoreció a la expansión del cangrejo americano.

Ahora lo estamos comprobando con la sobrepoblación de jabalíes, si no tienen depredadores importantes que cacen los ejemplares jóvenes o enfermos que es lo que más cazan los lobos, estos solo tendrán un depredador que es el hombre, y para que se mantenga el ecosistema sano, hacen falta varios depredadores, no solo uno. El lobo también es un gran sanador ecológico, se alimenta principalmente de los animales enfermos o heridos. Una manada de lobos, tanto el lobo italiano (canis lupus italicus) estando presente desde 1998 por el cuadrante oriental peninsular, o como los ibéricos con las manadas que forman que no suelen ser más de siete individuos, no se suelen meter con animales sanos y adultos.

Los depredadores no solo ayudan a controlar las poblaciones, sino que también evitan que enfermedades como la mixomatosis de los conejos y el auyezqui porcino infecten el ecosistema y contagien a otros animales silvestres y de granja, y para el mundo cinegético, en lugares donde hay lobos, las piezas de caza como ciervo, jabalí, corzo, etcétera, son de mejor calidad por lo explicado anteriormente. En Italia, las ovejas enfermas o que ya no sirven ni para leche ni carne, en vez de sacrificarlas en el veterinario se las dan de comer a los lobos, y así conviven ayudados de perros mastines y pastores del Caucaso.

Proteger al lobo ha sido la mejor decisión que se a podido tomar en temas medioambientales, por que la naturaleza necesita tener lo que tiene, y en ella nada está por que sí, todos los individuos cumplen su función.

El autor es técnico agroforestal

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