Sabalza, Arrasate y Braulio

El éxito deportivo con el acierto del entrenador y del director deportivo favorecen la estabilidad del nuevo mandato

22.11.2021 | 21:52
Sabalza, Arrasate y Braulio, en la presentación del acuerdo de la renovación del entrenador.

Luis Sabalza –Sangüesa, 23 de octubre de 1947, 74 años–, inicia su tercer mandato como presidente de Osasuna en un ambiente de paz fomentado por los éxitos deportivos. El mandatario rojillo había sido investido como presidente de Osasuna en dos ocasiones (2014 y 2017) y en ambas sin pasar por las urnas debido a la ausencia de más candidatos al cargo. No completó su primer mandato, porque en 2017 fueron él mismo y los miembros de su junta quienes adelantaron las elecciones. Ahora, afronta su tercera llegada al mandato pero sin la obligación de dimitir –porque así lo estipulan los nuevos estatutos– y, también, sin necesidad de que se efectúen los comicios. Tres de tres.

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La junta de Sabalza ha sufrido cambios durante estos años de estancia al frente del club, en los que solo se mantienen desde el principio el propio presidente y Fidel Medrano. La directiva la completan Miguel Cuesta, César Muniáin, Txuma Iso e Ignacio Yániz. El abogado Manuel Piquer ha sido la última incorporación a la directiva. La junta inicial, además de por Sabalza y Medrano, estuvo compuesta por Pedro Baile, Eva Blanco y Juan Ramón Lafón, mientras que Alfonso Ramírez también estuvo en el equipo de trabajo del presidente entre febrero de 2016 y octubre de 2017.
Aunque ahora se vive la estabilidad de la felicidad deportiva, también ha habido nubarrones.

En la etapa de Sabalza dos han sido los directores deportivos del club navarro: Petar Vasiljevic y Braulio Vázquez, el actual. La continuidad de Braulio va a ser el primer asunto que va a anunciar el mandatario rojillo, ya que con el director deportivo gallego –llegó procedente del Valladolid tras haber tenido su periplo en el Valencia–, el conjunto navarro ha conseguido el logro deportivo a partir de la contratación del entrenador, Jagoba Arrasate. El técnico de Berriatua se ha convertido en el eje vertebrador del éxito de la gestión de Sabalza al frente del club, porque consiguió el retorno a la máxima categoría y ahora está camino de la consolidación en Primera. Ello supone que los ingresos de televisión se mantienen en cifras mareantes –cerca de los 50 millones el curso pasado–, vital para el sostenimiento de la entidad. Arrasate y su fútbol, la recuperación del estilo de siempre en una versión para los tiempos modernos, ha favorecido la explosión del osasunismo y de un nuevo florecimiento de sensaciones alrededor del equipo. Favorecido por un estadio nuevo y con más capacidad –23.576 espectadores–, Osasuna tiene socios como nunca, llegando a los 20.104.

Arrasate es el entrenador del éxito, pero con Sabalza, han pasado por el banquillo de Osasuna hasta siete técnicos: Jan Urban, José Manuel Mateo, Enrique Martín Monreal, Joaquín Caparrós, Petar Vasiljevic, Diego Martínez y el actual preparador, aunque al primero, no obstante, lo contrató la junta gestora.
Luis Sabalza puede presumir de haber vivido dos ascensos de Osasuna a Primera como presidente del club: el primero, en la temporada 2015-2016, con Martín en el banquillo; y el segundo, en la temporada 2018-2019, con Arrasate. Osasuna, además, ese curso fue el campeón de la categoría. Pese a ser el presidente de los dos últimos ascensos, Sabalza también tuvo que sufrir el descenso a Segunda de la campaña 2016-2017, que se produjo con 22 puntos, en una temporada para olvidar en la que el osasunismo notó que el premio del sorprendente ascenso se convirtió en un doloroso calvario.

A Sabalza y su junta le ha correspondido vivir el año del centenario de la fundación del club –deslucidos los actos de celebración por las consecuencias de la pandemia y la ausencia de público en los estadios y acontecimientos– y también lidiar con la presencia del nombre del club en los tribunales al destaparse el llamado caso Osasuna –acepción que no gusta a Sabalza con razón– y las derivadas increíbles para lo que siempre había sido una entidad modesta. Sabalza también ha afrontado la reforma de El Sadar –que se ha disparado en el coste inicial previsto 7,3 millones de euros más– y ha llegado a un compromiso para la recompra de Tajonar a partir de la llegada de dinero a las arcas del club por el acuerdo de la Liga con el fondo CVC. Con Sabalza, el club ha reducido drásticamente la deuda.

El presidente también se ha asegurado cuatro años de calma chicha en la asamblea ya que movió ficha en las últimas elecciones –la próxima renovación de la asamblea será por sorteo, como lo contemplan los nuevos estatutos– y ha conseguido un grupo cerrado de socios afines en los que no va a encontrar contestación alguna y solo la aquiescencia como única premisa. El presidente y su directiva salieron escaldados de la asamblea extraordinaria del 3 de marzo de 2018 cuando los socios compromisarios tumbaron su propuesta de recompra de El Sadar y, además, reprobaron a la junta por su voto favorable a la subida salarial de Javier Tebas, presidente de la Liga, al que nuevamente nombraron persona non grata, como ya hicieran en octubre de 2016. Ahora, de puertas para adentro y con un férreo control, todo es distinto.

La Medalla de Oro de Navarra, concedida hace unos días y que será entregada en un acto el próximo día 3 de diciembre, también es otra vivencia que le regala la presidencia. 

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