La salida de jugadores tan carismáticos como el Chimy Ávila y Ez Abde generó en su momento dudas razonables sobre el techo competitivo de Osasuna. Sin embargo, los números de esta temporada 2025/2026 reflejan que el equipo no solo ha mantenido el nivel, sino que en términos de eficacia lo ha superado.

La diferencia más notable este curso se encuentra en la punta de lanza. Ante Budimir ha asumido el peso ofensivo de forma casi total, registrando 15 goles en 30 jornadas. Sus métricas de finalización son de las mejores de la categoría, con un ratio de conversión que justifica su titularidad indiscutible.

Por el contrario, el Chimy Ávila no ha logrado replicar en el Betis su impacto de años anteriores. Con solo un gol en Liga, su influencia en el área se ha desplomado. Si comparamos ambos perfiles, Budimir está ofreciendo una regularidad que el argentino, por lesiones o falta de encaje táctico, no ha podido sostener en Sevilla. Uno es leyenda y todavía insustituible mientras que el otro ha caído en el olvido tanto de su exclub como del actual.

El ariete no solo aporta el remate final, sino que su capacidad para ganar duelos aéreos y fijar a los centrales ha permitido que la segunda línea encuentre pasillos interiores que antes no existían.

Víctor VS Abde

Tras la salida de Ez Abde hacia Sevilla, muchos temían que Osasuna perdiera esa chispa eléctrica en la banda, ese jugador capaz de romper defensas cerradas. Sin embargo, Muñoz ha aterrizado en Pamplona no solo para ocupar un puesto, sino para proponer un modelo de extremo más completo y, sobre todo, más fiable en la toma de decisiones.

A nivel estadístico, la comparativa con el actual Ez Abde del Betis es reveladora. Mientras el internacional marroquí sigue siendo un “verso libre” que basa todo su juego en el volumen de regates —superando los 450 intentos este curso—, Víctor Muñoz ha apostado por la eficiencia. Con 5 goles en su casillero, iguala la producción goleadora de Abde en Liga, pero lo hace con una precisión en el pase del 81%, seis puntos por encima del bético. Esto indica que el joven canterano del Barça, ahora pieza clave para los rojillos, no solo desborda, sino que asegura la continuidad del juego y se equivoca mucho menos en el último tercio del campo.

Lo que realmente marca la diferencia en este análisis es la influencia en el ecosistema del equipo. Abde es un agitador que genera muchas ventajas pero también muchas pérdidas, mientras que Muñoz ha demostrado una madurez táctica que le ha permitido incluso alcanzar la Selección Española absoluta este pasado marzo. En El Sadar se valora especialmente que sus 64 regates completados suelen traducirse en centros con ventaja o disparos a puerta, evitando ese juego a veces errático que marcó la última etapa de los extremos anteriores.

Aunque el recuerdo del Chimy y Abde sigue presente por lo que significaron emocionalmente, el rendimiento deportivo actual favorece a la pareja de El Sadar. Budimir está en cifras de pichichi y Víctor Muñoz ha aportado una fiabilidad en el pase y una toma de decisiones que, estadísticamente, hacen que Osasuna sea un bloque más equilibrado hoy que hace dos temporadas. En este caso, cualquier tiempo pasado no fue mejor.