Después de digerir la angustiosa permanencia del pasado sábado en Getafe, donde Osasuna perdió y estuvo durante 39 minutos a un gol del Girona contra el Elche de perder la categoría, el club anunció este lunes que “Osasuna y Alessio Lisci separan sus caminos”, por lo que la entidad rojilla ya se encuentra inmerso en la búsqueda del que se va convertir en el cuarto entrenador de Osasuna en las últimas cuatro temporadas.

Después de la exitosa etapa de Jagoba Arrasate en el banquillo de Osasuna, que entre 2018 y 2024 (seis temporadas, que se dice pronto) alcanzó hitos como el ascenso a Primera División en su primer curso en Pamplona, la clasificación para la segunda final de Copa de la más que centenaria historia del club y el efimero retorno del equipo a una competición europea, el técnico de Berriatua decidió no renovar su contrato y emprender una nueva aventura, concretamente en el Mallorca, donde ha aguantado una campaña y media, hasta que a mitad del ejercicio recién abrochado fuera despedido, aunque este movimiento no haya evitado el descenso el descenso a Segunda del cuadro balear.

Como relevo de Arrasate aterrizó en Pamplona el valenciano Vicente Moreno, que cumplió con creces el objetivo para el que le contrataron, una permanencia más que holgada, y que además se quedó a un gol de clasificar a Osasuna otra vez para la previa de la Conference. Sin embargo, hubo fases de la temporada en la que su puesto corrió peligro, en las que recibió severas críticas y finalmente fue el propio Vicente Moreno quien decidió no renovar después de firmar por sólo un año. Qatar se convirtió en su siguiente y exótico destino.

Con Vicente Moreno fuera, Osasuna inició un cásting como el que va a emprender ahora para relevar a un Alessio Lisci que ha completado una temporada irregular. El italiano firmó un contrato de dos temporadas, pero no lo va a cumplir, principalmente por un nefasto final de curso en el que, tras encajar cinco derrotas seguidas, Osasuna estuvo a punto de perder la categoría con 42 puntos, aunque sin ocupar en ningún momento posición de descenso.

La dirección deportiva del club, así como la propia directiva de Osasuna, tienen ahora trabajo por delante para contratar un nuevo técnico, el cuarto en cuatro años, que sea capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha dado síntomas de agotamiento y que también tenga la capacidad de encontrar la continuidad que en su día tuvo Arrasate, pero que, desde su marcha, ha convertido el de Osasuna en un banquillo complicado de gestionar.