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Osasuna tiene poco premio (1-1)

El equipo de Lisci es superior al Betis, pero no pasa del empate pese a su acumulación de méritos

Fotos del partido de Osasuna contra el Betis en El SadarOskar Montero

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A Osasuna solo le falló ante el Betis el resultado, porque hizo un buen partido y fue mejor que su rival, un contrincante de categoría, que pasó de mostrarse poderoso durante muchos minutos en el primer tiempo a ser arrasado en el segundo. El equipo de Lisci ofreció una gran imagen frente a uno de los conjuntos de la zona noble de la clasificación y solo la falta de acierto, o el acierto que tuvo el portero rival, le privaron de los tres puntos.

Osasuna, que necesita victorias para darle forma a la ilusión de luchar por una plaza que clasifique para jugar una competición continental, le queda del partido frente al Betis la buena imagen como equipo y el recuento amargo de los méritos que solo les alcanzó para sumar un punto -el portero rival tuvo mucho que ver en esta parte de la historia-. Osasuna se queda en la clasificación en una tierra poco definida en la batalla por Europa y, como el fútbol es caprichoso, la ralentización de en la tabla contrariamente coincide cuando el equipo ofrece una imagen más sólida.

El nivel competitivo expuesto por los rojillos frente al Betis alcanzó uno de los mejores niveles de la temporada. Ese perfil de conjunto difícil y rocoso, con recursos y registros, quizás sea lo más positivo de un partido en el que el marcador no fue el resumen de los merecimientos. Mantenerse en la pelea por la zona alta, superar el discurso único de la consecución de la permanencia, también es una buena noticia. Con siete jornadas por delante aún quedan muchas cosas por decidir y ninguna mala.

Al margen del marcador final, que es lo que escuece ahora que se quieren hacer sumas redondas, fue un partido divertido, extrañamente poco espeso para lo que se estila cualquier jornada y, más aún, cuando hay importantes cuestiones en juego. Y como no se sintieron algunas ataduras, hubo un rato de homenaje a los indios de Osasuna de Pepe Alzate.

El primer tiempo estuvo abierto durante bastantes minutos. Coincidió además que, cuando los rojillos se habían metido en el papel y atacaban como los futbolistas de hace cuarenta años la portería rival y los dos equipos estaban dichosos en un imponente toma y daca, el Betis sacó de ese duelo momentáneo una contra fatal. Hubo concesión y piernas, es decir, terreno para que Bellerín saliera de su área con el balón controlado y sin rival, y para que Abde esprintara durante muchos metros para marcar en soledad frente a Sergio Herrera.

El Betis vivió entonces sus mejores momentos, aunque en ellos estaba dispuesto a la interferencia Osasuna, que estuvo cerca de empatar en una oportunidad de Moncayola, rechazada por un defensa. Respaldado por el marcador y por el estilo de sus futbolistas -menos por Antony, desaparecido en El Sadar y solo tenaz a la hora de tocarse las botas y cambiarse de calzado-, Abde casi marca el segundo de su cuenta si no llega a remediar una intervención colosal de Sergio Herrera. Antes de la recta final del primer tiempo, hubo una bajada de pistón en el ritmo de juego que fue el prolegómeno del final explosivo de Osasuna.

Fotos del homenaje de Osasuna a la plantilla del ascenso a Primera en 1980Oskar Montero

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Aimar, uno de los mejores del encuentro, estaba tejiendo un fútbol molesto en las inmediaciones del área rival que era un buen aviso de que los rojillos no cejaban. El Betis se vio obligado a retroceder y en una de esas, en un córner con los que Osasuna cobraba su presión, Budimir cazó de cabeza en el área un balón y, con paradón del portero entre medio, la acción acabó generando un penalti sobre Herrando en la que el central se desparramó con el contacto de un defensa.

El zaguero ejemplificó lo que pasa con la actual aplicación del reglamento, en donde la intensidad del impacto queda para la interpretación arbitral. El árbitro no pestañeó en la decisión. Tampoco Budimir. En la segunda parte solo Osasuna decidió escribir la historia del partido.

Fueron minutos en los que El Sadar disfrutó de un Víctor desatado, una de las pocas tardes que le quedan, en las que el extremo sacó a relucir una energía contagiosa, a la vez que se mostró inteligente a la hora de buscar los apoyos sobre los que cimentar su fútbol a mil. Galán y Aimar Oroz fueron sus compañeros indiscutibles en la tarea. Dos oportunidades dispuso el atacante, la primera de ellas, a los diez minutos de la reanudación, que hizo volar al portero bético en una de las paradas de la tarde. Osasuna fue feliz por las bandas y con el juego serpenteante de Aimar.

Al futbolista de Arazuri le hicieron un penalti clarísimo, pero ninguno de los árbitros lo vio. Salvo por una intentona de Abde, bien resuelta por Sergio Herrera, el Betis se dedicó a que pasara el temporal bajo el paraguas de su portero. Valles despejó un remate de Raúl y de cabeza hizo lo mismo con balón bombeado de Raúl Moro. El premio no fue entero.