Así reza la canción con la que despedimos en todos los partidos en El Sadar a nuestro querido Club Atlético Osasuna: “Porque somos Osasuna… y esto nunca va a morir”. Los que hemos tenido la suerte de que la familia nos transmitiera el amor por unos colores y por sus valores (gracias, papá), sabemos qué significa Osasuna y, en mi caso, aunque era muy pequeñito y tengo vagos recuerdos, haberlo visto competir hasta en tercera división.
Por ese motivo, creo que merece la pena hacer una reflexión acerca de los objetivos que todos, clubes, socios, aficionados, prensa (creadores de opinión), debemos marcarnos cada temporada. Y no creo que haga falta ser muy ducho en la materia para saber que hay ciudades y clubes que, desde hace años, no están en la élite del fútbol. Estamos en una situación privilegiada gracias a la junta directiva actual y, también, gracias a los que contribuimos año a año a tener una afición que alienta al equipo y que aplaude su esfuerzo, con independencia del resultado. Esa debe ser una seña de identidad que nos siga distinguiendo de otras aficiones y clubes.
Esto no es óbice para que seamos conscientes de los errores cometidos en esta campaña, en aras de subsanarlos para próximas temporadas, es decir, no con ánimo crítico, sino constructivo: tanto a nivel deportivo como en el ámbito profesional, es importante conocer el objetivo principal; y a nadie escapa que, para Osasuna, es continuar en primera división. Este año hemos insistido con Europa, error garrafal que ha podido acarrear pésimas consecuencias, por haber hablado del mismo sin haber alcanzado ese objetivo prioritario. Y, en esta equivocación, hay muchas personas con responsabilidad, no solo jugadores y club, sino también personas que, en sus distintos ámbitos de actuación (personal, profesional, periodístico, etcétera) seguían “don erre que erre” con Europa sin haber conseguido la permanencia.
Me llama la atención que, a falta de dos jornadas y, en una dinámica perniciosa a la que no estábamos acostumbrados en los últimos años, hemos tenido que seguir aguantando versiones europeas, sin haber analizado qué podía suceder en caso de triples, cuádruples, quíntuples, séxtuples e incluso séptuples empates. En un ejercicio que no duraba más de media hora, se podían haber hecho estos cálculos, sin tener que soportar comentarios de “en caso de empate con todos los equipos implicados, tenemos el golaverage a favor”. Lo dicho, no hace falta ser un erudito en la materia para haber tenido preparados estos cálculos y no engañar con comentarios que hemos estado a punto de lamentar profundamente.
Espero que esta concatenación de errores nos sirva de aprendizaje para el futuro, aunque soy consciente de que es complicado porque somos humanos. Como apuntaba en el título de estas líneas, soy un profundo defensor de que, desde la humildad, bien entendida y bien construida (la que proporciona el ser consciente de los objetivos), se puede llegar a alcanzar otras metas a las que no debemos renunciar… precisamente porque somos Osasuna. Y esto nunca va a morir.