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Avenida de Barañain y campo de Osasuna, 1967

Avenida de Barañain y campo de Osasuna, 1967

EN 1967, el barrio de San Juan era aún una suerte de terreno extramural, donde se mezclaban chalets de la burguesía pamplonesa, casas tradicionales de labranza y algunas fábricas. No era difícil encontrar terrenos libres donde pastaba el ganado, así como cuidadas huertas e incluso piezas destinadas al cultivo del cereal.

En la imagen podemos ver el punto en el que la avenida de Barañáin se bifurcaba, dando origen a la Carretera de la Longaniza, a la izquierda de la fotografía. En el espacio entre ambas calles se levantaba la fábrica de tejidos de Goñi Mayo, así como una célebre caseta de venta de bebidas, que durante años lució encima un cartel publicitario de la marca de refrescos Kyns, oculto aquí por otro anuncio. A la derecha puede verse la fachada del campo de fútbol de San Juan, el que por aquel entonces era el edificio más conocido y carismático del barrio. Osasuna había venido defendiendo sus colores en este estadio desde 1922, forjando buena parte de su tambaleante historia, aunque fue precisamente en este año 1967 cuando el viejo campo fue abandonado, al ser sustituido por el flamante y nuevo estadio de El Sadar.

HOY EN DÍA, la fisonomía del barrio de San Juan y de la propia avenida de Barañain ha cambiado por completo, al constituir uno de los barrios más populosos de la Pamplona moderna. Ha desaparecido la vieja caseta de bebidas, así como la fábrica de tejidos de Goñi y hasta la castiza carretera de la Longaniza. A decir verdad tan solo permanecen en su lugar las torres de la parroquia de Nuestra Señora del Huerto (1), que son en definitiva las que certifican la exacta coincidencia de ambas fotografías.

También ha desaparecido el viejo campo de San Juan, y el lugar en el que se levantaba su fachada coincide hoy con el cruce de la Avenida de Barañain con la calle del Monasterio de Urdax. Derribado el escenario en el que nuestros abuelos jalearon a los Goiburu, Sabino Andonegui, Esquisábel, Recalde y compañía, otras tardes de alegrías disfrutarían sus nietos en el nuevo Sadar, especialmente los que tuvimos ocasión de animar a los Iriguibel, Martín Monreal, Iriarte, Rípodas, Urban, Robinson, Goikoetxea y compañía. Y que así sea por muchos años, ¡Aúpa Osasuna!