El 77% de las personas que realizan el cuidado de dependientes son mujeres y solo el 2% estaba formada en Pamplona. Así lo concluye el balance llevado a cabo sobre la implantación del proyecto SCPIO. Dicho plan surgió de la colaboración institucional entre el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra como proyecto piloto para la mejora y el asesoramiento a personas cuidadoras de dependientes en el entorno familiar. Implementado entre los meses de mayo y diciembre, ha atendido y orientado a 230 personas dependientes y sus familias. El perfil de la persona cuidadora, según la memoria del proyecto, es el de mujer, menor de 65 años, hija de la persona dependiente, que vive en su mismo barrio y sin formación en cuidados.

SCIPIO estaba dirigido a personas dependientes que han accedido por primera vez a la prestación económica para cuidados en el entorno familiar y no son beneficiarias de otros servicios o ayudas. El Ayuntamiento de Pamplona aportó al proyecto a tres trabajadoras familiares del EMAD, todas ellas con más de veinte años de experiencia. El Gobierno de Navarra destinó 60.000 euros al proyecto merced a una moción de Contigo-Zurekin.

El proyecto SCIPIO, impulsado desde el Programa de Autonomía del Área Social del Ayuntamiento de Pamplona, ha supuesto poner en marcha una nueva línea y metodología de trabajo, con un ámbito principal de trabajo en los domicilios de las personas dependientes, donde en muchos casos las familias asisten, por primera vez, a un servicio que les es ofrecido de oficio desde la administración pública y no bajo demanda. El concejal delegado de Acción Social, Txema Mauleón Echeverría, ha destacado la alta valoración del proyecto por parte de las familias participantes, con una nota de 9,4 a la labor de las trabajadoras familiares y un 8,3 a la utilidad de SCIPIO.

Un hombre lleva a una mujer en silla de ruedas por Carlos III. Iban Aguinaga

SCIPIO desplegó inicialmente sus actuaciones en los barrios de Txantrea e Iturrama, así como una atención más específica a personas y/o unidades familiares de grandes dependientes en barrios como Casco Antiguo, Milagrosa y San Jorge. Posteriormente, conforme las trabajadoras familiares avanzaban en esa atención y tras las fiestas de San Fermín, se amplió el proyecto a los barrios de San Juan y Rochapea y, ya en septiembre, a Ermitagaña – Mendebaldea. Así las cosas, el proyecto SCIPIO, que iba a alcanzar a 68 personas beneficiarias en varios barrios, aumentó sus atenciones hasta casi duplicarlas y llegar a 112 personas dependientes y sus familias en ocho barrios diferentes de Pamplona.

Perfil de persona dependiente atendida

Alrededor de dos de cada tres personas atendidas por el programa eran mujeres y un tercio hombres. También dos de cada tres personas eran dependientes moderadas, algo previsible, ya que, con mayores dependencias, las unidades familiares buscan otras prestaciones o servicios asociados. Un 26,2% de las personas atendidas era dependiente severa y casi un 10% gran dependiente.

El perfil de las personas atendidas refleja que un 72,3% de ellas tenía más de 80 años, un 18,7% entre 65 y 80 años y un 9% menos de 65 años. En un 21,4% de los casos la persona dependiente atendida presentaba algún tipo de demencia, con mayor presencia entre las dependientes moderadas. El principal diagnóstico de esas personas con demencia era el Alzheimer, con un 62,5% de los casos, por un 8,3% de personas con parkinson y un 4,1% de problemas vasculares mixtos. 

Solo un 2% de las personas cuidadoras se han formado

En cuanto al perfil de la persona cuidadora, en un 77% de las situaciones, en tres de cada cuatro casos, quien realiza esas labores es una mujer. En un 58% de los casos, esa mujer es hija de la persona dependiente. En un 22,3% de las situaciones, la tarea de cuidados la lleva a cabo la pareja o cónyuge; en un 8%, las madres o padres, en un 4,4%; la hermana o hermano de la persona dependiente y, en un 7,1%, otras personas. Dos de cada tres personas cuidadoras, un 65,2%, son menores de 65 años, un 26,8% tienen entre 65 y 80 años y un 8,1% son mayores de 80 años.

En un 60% de los casos, la persona que cuida vive en el mismo barrio que la persona dependiente y en un 15% de esas situaciones se vive en el mismo domicilio. Solo un 2% de las personas cuidadoras ha realizado una formación específica que les permite mejorar la atención y el apoyo a la persona dependiente. Cuando no se vive en el mismo domicilio, en más de la mitad de los casos, se cuenta con personal contratado para el desempeño de diferentes labores. Cuatro de cada diez familias tiene personal contratado que apoya en labores de atención y apoyo a la persona dependiente relacionadas con la limpieza, la alimentación, los cuidados u otras tareas, como paseos, pequeñas compras, pequeños recados o acompañamiento nocturno. 

Valoración sobresaliente del proyecto 

En la encuesta de valoración realizada a la conclusión de este proyecto piloto, las familias han otorgado una valoración media de 9,39 puntos sobre 10 a las trabajadoras familiares que han participado en SCIPIO. Y es que el 82,6% de las familias le ponen una nota de entre 9 y 10 a los conocimientos y experiencia de las trabajadoras familiares que les han atendido. Además, puntúan con una media de 8,36 sobre 10 la utilidad del proyecto. Más de la mitad de las familias le otorgan un sobresaliente, con puntuaciones de 9 y 10 puntos.

Durante el desarrollo del proyecto, entre los meses de mayo y diciembre, se realizaron 225 visitas a domicilio, con un promedio de 2,25 visitas por familia y domicilio. En total, se ofrecieron 210 horas de apoyo presencial en los domicilios con un promedio de una hora de atención. Ese apoyo llegó a 230 personas, 130 familiares y 100 personas dependientes. De forma adicional, se realizaron 224 llamadas telefónicas en el marco del proyecto para concertar visitas, trasladar informaciones demandadas y hacer un seguimiento de los casos.

Las actuaciones de información llevadas a cabo han propiciado que en 26 casos las personas dependientes y sus familias activen o accedan a alguno de los recursos presentados, mayoritariamente el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD). Además, las trabajadoras informaron a 56 familias sobre la conveniencia de coger cita en la Unidad de Barrio para conocer de forma más detallada de la posibilidad de activar servicios o prestaciones para personas con dependencia.