Hola personas, ¿cómo va la vida? La mía ahí sigue, con sus cositas, pero bien. Esto lo digo como respuesta a todos los que me habéis escrito, o preguntado en persona, interesándoos por mi salud. Os agradezco infinito vuestro interés. Siempre anima sentirse arropado. Y, sobre todo, anima ver que, si un domingo no aparezco en vuestro periódico, se me echa en falta, y siempre es mejor que le echen a uno de menos que de más. Gracias.
Hoy, antes de entrar en la harina que tenemos pendiente, vamos a ver dos datos a los que nos obliga el calendario pamplonés que año tras año se repite.
La escalera principal la vamos subiendo poco a poco, un peldaño al mes. Así, a lo tonto a lo tonto, ya hemos conquistado el uno de enero, el dos de febrero, el tres de marzo y el cuatro de abril. Ya falta menos. Pero, por otro lado, vamos subiendo la escalera de servicio, que no tiene los peldaños tan señalados por un día concreto, pero que, en estas fechas, empiezan a aparecer con los elementos que, juntos, darán forma a nuestra locura colectiva.
Esta semana ya ha habido que subir dos peldaños, los tocantes a la publicidad de la cosa. Por un lado, La Meca ha presentado el cartel que anunciará la feria del toro 2026. Se trata de una obra de Franco. No asustarse, es otro Franco. La obra ha salido de los pinceles del pintor madrileño Carlos Franco, que es uno de aquellos pintores que dieron forma y color a la movida madrileña de los 80. Compañero de tendencia de Guillermo Pérez Villalta, Ceesepe, nuestro recordado Potoko Ciganda, o, en fotografía, de la desaparecida Ouka Leele. Entre todos formaron lo que se dio en llamar la Nueva figuración madrileña. Es una tendencia artística que me gusta, pero el cartel presentado esta semana no sé yo si cuenta con mi aplauso. No me parece que represente lo que anuncia ni de lejos. Lo veo mucho más de ambiente de mantón y farolillos que de nuestra taurina Feria del Toro, en la que el protagonista es tan bello animal. En el cartel aparece un burel, sí, pero yo diría que es un Murube de esos de la ganadería del Capea con los cuernos arreglados para el rejoneo. Bueno, no soy yo quién para emitir un juicio de valor, solo es mi “molesta” opinión.
Por otro lado, el Exmo. ha presentado los diez carteles finalistas para anunciar las fiestas de San Fermín. Ya sabéis que una cosa es la Feria del Toro y otra son las Fiestas. El primero lo encarga la Meca, como empresaria de la plaza, a un pintor de más o menos prestigio y el segundo es un concurso abierto del que entre todos los enviados se eligen diez que son sometidos a votación popular. Este año hay dos que me gustan sobre los demás, no diré cuales, por no influir, que no quiero ser influencer, pero sí diré que uno de los que me gusta no tiene cara y el otro solo tiene dos colores. Hay uno que me ha llamado la atención porque propone una variante nunca vista y esta es la imagen de Caravinagre metido en un Zaldiko-maldiko. En fin, a ver que sale, todo el mundo a votar y el que no vote luego que no proteste. Es curioso porque cada año, con la aparición de los carteles, aparecen en Pamplona miles de críticos de arte que, con escaso criterio, emiten unas opiniones dignas del mejor académico.
Bien, una vez subidos estos dos peldaños y a la espera del siguiente, vamos a ver lo que llevo anunciando un par de semanas ha. Vamos a ver los diferentes grupos sociales que nos encontramos en nuestras calles, en nuestras familias, en nuestras amistades, en nuestros barrios.
Vamos a empezar con uno muy extendido, muy amplio y que cuenta con varios miles de pamplonicas en sus filas, los “mozopeñas” y de unos años aquí su variante femenina cada vez más numerosa. Ser de una peña no es cosa baladí, yo no lo soy y por tanto hablaré un poco desde fuera, pero porque soy de aquí y por gente que conozco de ese colectivo, sé que la Peña se vive todo el año, que se lo pregunten a Carmelo, presidente de la peña Anaitasuna que no descansa ni un día de su función. Algunos tienen en la peña su segunda casa, allí celebran eventos familiares, cenorras con la cuadrilla, partidas de mus inacabable o tardes de risa y cañas. La calle Jarauta, es el parque temático de la Peña sanferminera, Aldapa, Los de Bronce, La alegría de Iruña, La Única… Lo cual convierte la vieja calle de Pellejerías en una de las más vivas de las fiestas. Dos cosas tiene el mozopeña sagradas: sus turnos de trabajo en la barra del local, durante la semana festiva, y el abono de sol para los toros. En alguna peña, según me han contado, el que no currela en lo antedicho, no tiene abono. La función que más trasciende de las Peñas es cuando se les ve por las calles armados de txaranga y pancarta, arrastrando tras de sí, cual flautista de Hamelín, la fiesta y la alegría y animando el cotarro como nada y como nadie. Esto se multiplica por 16 en el tendido de sol.
Otro grupo social que abunda son los “tolosa”, o sea, aquel que “to lo saben” sobre la vieja Iruña, es el pamplonés profesional, aquel que está siempre en primera fila, da igual el carácter del acto religioso, deportivo, político, civil o militar, ahí están ello/as, los primeros. Y saben desde que año se lleva a cabo el acto al que se asiste, y quién fue su mentor, y cuales fueron los motivos por los que se celebra. Así, por ejemplo, lo sabe todo del Voto de las Cinco llagas; dónde está y cuándo florece el “arbolico de San José; cómo se llamaba de segundo apellido el oficial al mando de las tropas francesas que tomaron la ciudadela a bolazos de nieve en la francesada; y cuál era el cargo exacto del primo del Togado de Pompelo. Es decir que muchas veces lo que no saben se lo inventan, el caso es no quedarse callado. Ojo, no incluyo en este grupo a quien ha estudiado o ha leído y, ciertamente, sabe de lo que habla, pero no hace ostentación de sus conocimientos. A los que me refiero es a aquellos que de Osasuna son los que más saben, cuando va mal me recuerdan al pobre V, el famoso asilado de la Meca que decía que lo que le pasaba a Osasuna era porque el mister no le hacía caso. En sanfermines saben de toros los que más, no ven más corridas que las del ciclo sanferminero, pero les da igual. Ponderan sobre cuernos, kilos, trapío, terrenos, ternos, talaveranas, tafalleras, verónicas y chicuelinas como si fuesen el mismísimo Diaz- Cañabate. De política local, para qué te voy a contar, todo está mal, si bien en este caso pesa el partido político que toma la decisión. Las tendencias de cada uno te convierten en subjetivo. Son vecinos que portan con su presencia y su interés, que duda cabe, pero hay algunos que cansan, ya lo creo que cansan.
Bueno, hemos visto a dos grupos, otro día veremos algún otro. Mi cuerpo ya aguanta en la bici así que la semana que viene nos daremos un paseo.
Diooos, ¡qué ganas!
Besos pa tos.
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