Del 7 al 17 de mayo, el euskera conquista espacios en Navarra
La iniciativa Eusfera, de Taupa, despliega diez días de actividades, de la mano de Irauli, para acercar el idioma a las familias
En el mundo se hablan más de 7.000 idiomas, mientras apenas existen 200 estados, lo que significa que varias lenguas coexisten en los mismos territorios. Dentro de ellas, hay algunas mayoritarias, otras que están en peligro de extinción o cuyo uso es limitado, y unas pocas –se podrían contar con los dedos de una mano– están en proceso de revitalización.
En esa coyuntura se encuentra el euskera, una lengua que, a pesar de su antigüedad y los intentos por acabar con ella, sigue viva y no para de sumar hablantes. De hecho, Jon Bujanda, coordinador de Irauli, una asociación que acerca el idioma a las familias, dice que el uso del euskera “está en máximos” y que nunca ha habido “tanta gente estudiando esta lengua en tantos lugares de Navarra”. “No se puede usar más porque alguien que no sabe euskera no puede usarlo, pero las personas que todavía no lo controlan, prefieren hablarlo”, explica.
Y esto se debe, apunta, al esfuerzo y compromiso “de miles de familias que han apostado por vivir y tener un futuro en euskera”. Familias, cada una con una realidad distinta; algunas con un conocimiento profundo del euskera, otras con un solo hablante, y muchas, con un korapilo (nudo) que asoma cada vez que intentan lanzarse a hablar el idioma o cuando ningún espacio parece idóneo para utilizarlo.
Romper complejos
Con el fin de que el euskera salga de las aulas para tomar presencia en las calles, el ocio y los hogares, la iniciativa Eusfera, que se desarrollará desde el próximo jueves 7 hasta el domingo 17 de mayo, ha desplegado un extenso plan de actividades. Para la calle, durante esos días, más de 100 pueblos de Euskal Herria se convertirán en euspazioak, lugares de encuentro para familias donde poder hablar euskera mientras se realizan talleres de cocina, de pintura, paseos o cualquier propuesta lúdica.
Mientras, para practicar en casa, la web eusfera.taupamugimendua.eus ofrecerá una serie de retos o misiones a resolver. Antes, las familias rellenarán un cuestionario para que la misión se adapte a las necesidades lingüísticas de los participantes.
Una de las entidades colaboradoras con esta iniciativa es Irauli, la asociación previamente mencionada que Uxue Izko, coordinadora de Taupa, define como “un euspazio constante”. En plena Plaza delCastillo, las familias gozan de talleres de yoga, biodanza, Lego o psicomotricidad que para muchos padres y madres, son su primer acercamiento al euskera.
Este lugar también participa en Eusfera, con una fiesta de presentación el 7 de mayo a las 17.30 horas; una ginkana por el Casco Viejo, talleres de Lego y actividades sensoriales para txikis de 0 a 3 años, el día 9; una sesión con la cuentacuentos Yolanda Arrieta, el 16; y una fiesta de cierre con dantzas por la Plaza del Castillo, el día 17. Las propuestas se enmarcan en la idea de salir del local del nº 2, “que es solo el principio”, dice Bujanda, y “expandirse por toda la ciudad”.
Transmitir en familia
Las actividades de Irauli lo tienen todo para revitalizar el euskera. Son divertidas, fáciles, atractivas, sociales y constantes en el tiempo. A través de talleres agradables, muchas familias rompen esa barrera de la primera vez y, al mismo tiempo, “se mezclan niños y adultos, y cuando eso ocurre, se triplica el uso del idioma”, considera el coordinador.
Parece que para difundir una lengua hay que conocerla primero, pero “los padres y madres que inscriben a sus hijos en las ikastolas aunque ellos no saben euskera, están transmitiendo el idioma también”, reflexiona Bujanda. Y al mismo tiempo, los niños y niñas, cuando vuelven a casa y hablan con sus padres o abuelos sobre lo que han hecho o aprendido en clase, están transmitiendo el idioma a personas que, de no ser por ellos, quizás nunca lo tendrían cerca.
Como comunidad, expone el coordinador, “hemos conseguido transmitir el euskera desde la época de los romanos hasta ahora”, lo que demuestra que hay un compromiso colectivo por revivir una lengua que, durante años, intentaron silenciar. “Lo que hacemos aquí no es invención propia”, admite Bujanda, porque “ya había un gran movimiento euskaltzale y una incipiente ikastola, pero los truncaron”.
En el debate también entran ahora las personas de otros continentes que están llegando a la comunidad y que se están topando con el euskera. Ellas, dice Izko, “traen diversidad y riqueza” y por eso, Bujanda cree que lo que hay que hacer es decirles: “Aquí estamos, y ongi etorri”.