Hola personas, ¿qué tal vais en esta montaña rusa de temperaturas en la que estamos montados? Nada nuevo bajo el sol.

Esta semana nos vamos a meter en un tutti frutty porque la septena ha tenido de todo.

En primer lugar, quiero hacer una fe de erratas del pasado ERP. Me equivoqué, metí el remo, la pezuña. El frontón y la fuente que yo adjudiqué al jardín de Penibérica, no correspondían a dicha factoría. Yo creía, de chaval, que la fábrica de marras estaba tras la tapia que había frente al instituto 4Vientos y no, lo que la tapia guardaba era la finca de recreo de Carlos Eugui, el propietario de la azucarera que había en la esquina de Avda. de San Jorge con Avda. de Guipúzcoa. En esos terrenos tenían un frontón enorme, piscina de 33 metros con trampolín y fuente en cruz estilo Eusa. Penibérica, para aclarar la cosa, estaba justo detrás de Tabacalera, y llegaba hasta la zona del molino de Biurdana.

Bien, eso, por un lado, por otro, vamos a ver los peldaños de la escalera B de los sanfermines que se subieron la semana pasada. El espacio, ese rácano compañero de viaje que me acompaña cada domingo, se me acabó y no pudimos comentarlos en su día. Con la subida del primer peldaño hemos conocido los carteles de la feria del toro. Sé que no todo el mundo es taurino, pero en Pamplona la cosa es diferente, aquí ir a los toros forma parte indiscutible de la agenda sanferminera. La gente ha mirado únicamente qué día se la juegan Morante y Roca Rey.

Otro peldaño que se ha subido ha sido la instalación de la Tómbola de Cáritas, pero en esta ocasión, debido a las obras de Paseo Sarasate, se han instalado las casetas de la alegría en la Plaza de la Constitución frente al Baluarte. Pero eso da igual, iremos todos a por boletos de la suerte esté donde esté.

Tercer escalón: ya se conocen los candidatos para lanzar el Chupinazo de San Fermín, y se ha abierto la votación popular.

Para terminar, el cuarto escalón: la instalación del vallado del encierro en Pamplona. Como siempre, los currelas de la carpintería Hermanos Aldaz Remiro empezaron por el callejón de la plaza. El sistema de montaje del vallado es infalible, todos los maderos están numerados. En las vallas aparecen mensajes históricos de corredores del encierro.

Tras ver el montaje, seguí por Estafeta, donde una guía turística decía que la plaza de toros parecía un campo de fútbol. Yo no daba crédito.

Después bajé por Mercaderes, Mañueta, Santo Domingo, La Rotxa, y el viejo recorrido urbano de Pamplona por el Plazaola, hasta Aranzadi.

Y, por último, esta semana me han vuelto a meter en el mueco. El martes, a las 8 de la madrugada, me recibían en el hospital con los brazos abiertos. Tras pasar por quirófano, la doctora me dijo: “le vamos a abrir las nalgas”. Y yo pensé: que sea lo que Dios quiera.

Milagrosa intervención. Gracias.

Besos pa tos.

Facebook : Patricio Martínez de Udobro

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