pamplona - Por una razón o por otra, la comisión parlamentaria que investiga el final de Caja Navarra no lo está teniendo fácil. Primero, porque el tema es muy complejo y la cantidad de documentación, entre actas e informes económicos, casi inabarcable. Segundo, porque muchos de los que han comparecido han sido personas íntimamente ligadas a las decisiones de la entidad en los años previos a la desaparición de la Can, y han vendido su versión (parcial, beneficiosa para sus intereses, exculpatoria...) a capa y espada, como si la sala de comisiones fuese un tribunal y no un Parlamento que aspira a dirimir responsabilidades políticas. Y en tercer lugar, por circunstancias como las de ayer: porque los llamados a declarar eran empleados que en muchas ocasiones ya trabajan en otros sitios, y que o no recuerdan o no estaban cuando pasó esto o aquello; o simplemente prefieren mantener un perfil discreto e invocar el no me acuerdo para pasar el trámite del Parlamento cuanto antes.
De todo eso hubo ayer durante la comparecencia de Javier Martínez Escudero, César Esparza Larramendi, Carlos Ayesa Villar y Carmen Pérez Miguel, todos ellos más o menos vinculados con Viálogos Capital Humano. La firma, integrada en el grupo corporativo de Caja Navarra, despierta el interés de los grupos del cambio por el tipo de trabajos que realizaba la consultora (especializada en selección de personal y formación) y el papel de quien fuera su consejero delegado, Enrique de Mulder, un enigmático directivo peruano que estuvo al frente de Viálogos desde 2005 a 2009, cuando desapareció de Navarra. Precisamente, sobre sus compromisos fiscales con la Hacienda Foral, el modo en el que percibía sus salarios o la relación de Viálogos con Norman Asesores, firma vinculada también a De Mulder, preguntó Tere Sáez (Podemos), quien no obtuvo mucha información en una comisión corta, que no agotó los tiempos y en la que la oposición no realizó apenas ninguna pregunta, salvo algún comentario de Luis Zarraluqui (UPN).
Actas que no están
Carlos Ayesa, quien fuera consejero de Viálogos entre 2006 y 2008, asumió desconocer la forma en la que se retribuyó a De Mulder y su relación contractual. Para él, el directivo peruano realizó un trabajo “satisfactorio” en el que demostró “competencia profesional” y eso es lo que cuenta desde el punto de vista del negocio. ¿Las responsabilidades fiscales? Quedan al quehacer de cada uno. “No es responsabilidad de un consejero saber si esa persona ha cumplido las obligaciones fiscales o no”, zanjó. Fue el único que dijo algo sobre el exdirectivo: Martínez Escudero aseguró que, como mucho, vio a De Mulder dos veces; César Esparza llegó a la corporación de Caja Navarra cuando el directivo peruano ya no estaba; y Carmen Pérez, secretaria de más de 20 participadas de Can, reconoció no recordar si en las sesiones se hablaba de las retribuciones de De Mulder. “Estará en las actas”, fió. “Lo que pasa es que a esas actas no hemos tenido acceso, y eso que las hemos pedido”, contestó Arantxa Izurdiaga, de EH Bildu, como dándose por vencida ante la imposibilidad de aclarar uno de los episodios de los que menos se sabe de la Can.