El incidente del lanzamiento ya está en el juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona, donde la Policía ha depositado la denuncia concreta sobre la que la delegada no quiso dar detalles, al estar el asunto “judicializado”. Pero Echeverría sí que explicó los dos motivos por los que la Policía Nacional decidió intervenir de la manera en la que lo hizo.

El primer motivo tiene que ver con el hecho de que las autoridades percibieron en el supuesto lanzador una “voluntad de esconderse”. El repaso a las cámaras de seguridad, dijo ayer la delegada, permite ver que la persona “mostró una premeditación a la hora de lanzar y una voluntad de esconderse”. Visto que había lanzamiento de objetos, el coordinador de seguridad de la Policía Nacional “solicitó acceder a las cámaras para comprobar que era una botella que estaba llena y que fue cerrada con un globo, porque el tapón se le retira en la entrada. [El supuesto lanzador] se emboza, oculta su rostro en el momento del lanzamiento. Esa botella cae en el pie del portero del Real Madrid”, explicó Echeverría.

El segundo motivo es que el supuesto lanzador no es conocido por parte de las autoridades, reveló Echeverría. El estadio está lleno de cámaras de seguridad, a las que tiene acceso la Policía Nacional y que utiliza para identificar al personal si se producen ilícitos. “Más o menos se conoce a la gente de ese graderío y esa persona no estaba en el radar”, resumió.

“Finalizado el encuentro, el dispositivo de seguridad privada se le acercó y le dijo que lo acompañara. La persona se alteró y algunas gentes de alrededor empezaron a agobiar a la seguridad privada. Aun así, lo sacaron, y como los que rodeaban al identificado se empezaron a tapar el rostro y manifestaron una actitud violenta y hostil, es ahí, a instancias de seguridad privada, cuando la Policía intervino”, narró.

Además de la investigación de tipo penal, otros aficionados van a ser propuestos para sanción de acuerdo a la ley contra el racismo y la xenofobia en el deporte, la 19/2007. Echeverría dijo que, en este caso, la responsabilidad “recae en los clubes, que son quienes tienen que erradicar estos comportamientos”.

Criminalizar a la afición

“No hay que criminalizar a la afición de Osasuna, porque la gran mayoría vamos al campo a animar y a disfrutar. Pero no podemos ignorar que se producen episodios violentos y antideportivos que protagoniza una parte de la grada, muy pequeña. Me niego a normalizar los lanzamientos de objetos, los cánticos prohibidos, y pensar que no pasa nada porque sean cuatro”, detalló la delegada, que dijo que de no actuar ante eventos que parecen pequeños podemos volver “a los años 2000” cuando se tiraban “cochinillos” al campo. Sobre Osasuna, solo dijo que el club sabe que no puede pedir las grabaciones de las cámaras porque la Policía Nacional necesitaría una orden judicial para entregarlas. “Osasuna es una entidad privada y no voy a hacer valoraciones”.