Carlos Garaikoetxea Urriza, primer lehendakari de la etapa democrática tras el franquismo, fue despedido en Pamplona en una jornada que reunió a representantes de distintas generaciones y sensibilidades políticas. Su figura, vinculada de forma directa a la construcción del autogobierno vasco y a la articulación política de la Transición, estuvo presente en el tanatorio San Alberto, donde se instaló la capilla ardiente tras su fallecimiento el lunes a los 87 años en su Pamplona natal.

El féretro será trasladado este miércoles al Palacio de Ajuria Enea, en Vitoria-Gasteiz, donde se abrirá la capilla ardiente oficial en la sede de la Lehendakaritza entre las 10.00 y las 14.00 horas. Allí el actual lehendakari, Imanol Pradales, recibirá el féretro y a la familia del fallecido en un acto institucional. Posteriormente, volverá a Pamplona, donde está previsto un acto en la intimidad familiar en el cementerio de la ciudad a las 17.00 horas. La jornada concluirá con el funeral previsto a las 19.30 horas en la parroquia de San Francisco Javier.

La jornada se desarrolló en Pamplona con la llegada escalonada de autoridades al tanatorio San Alberto, mientras la lluvia acompañaba de forma persistente a los medios de comunicación que desde primera hora se concentraban en el exterior del edificio. En el interior, el flujo de asistentes fue continuo, con presencia de representantes institucionales, cargos políticos actuales y anteriores, y ciudadanos que acudieron a trasladar su pésame a la familia.

El lehendakari Imanol Pradales acudió al tanatorio y saludó a los familiares del fallecido a su llegada. También lo hicieron sus predecesores en el cargo Iñigo Urkullu, Patxi López y Juan José Ibarretxe. La presencia institucional incluyó también a responsables del ámbito navarro. El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno foral, Javier Remírez, trasladó el pésame del Ejecutivo a la familia, mientras que el presidente del Parlamento, Unai Hualde, acudió en representación de la Cámara.

También estuvieron el consejero de Industria, Mikel Irujo, de Desarrollo Rural, José Mari Aierdi, y el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, además de otras autoridades como los expresidentes Juan Cruz Alli y Uxue Barkos. Otras personalidades que han acudido a presentar sus respetos fueron Pedro Miguel Etxenike o el exconsejero de Justicia Joseba Azkarraga. El vicepresidente Javier Remírez, atendió a la prensa a la salida del tanatorio y destacó la trayectoria de Garaikoetxea en el marco de la convivencia y la transición democrática, poniendo en valor su compromiso con la paz y la libertad. En una línea similar, el consejero Mikel Irujo señaló que perteneció a una generación que tuvo que construir instituciones “desde cero”, mientras que el exconsejero Joseba Azkarraga describió el impacto de su pérdida entre quienes lo conocieron políticamente, aludiendo a su capacidad humana y a la huella dejada en distintas etapas del autogobierno.

Por su parte, Hualde insistió en su papel como “referente del autogobierno” y en su condición de primer lehendakari de la etapa democrática. Recordó también su paso por distintas instituciones parlamentarias y su labor en la defensa de los valores democráticos en momentos de especial tensión política. Desde el ámbito municipal, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, destacó su origen: “Pamplonés de nacimiento y navarro de vocación”.

El primer edil subrayó su defensa del euskera y su papel en el impulso de las ikastolas en Navarra, recordando su implicación en la creación de centros educativos como la Ikastola San Fermín, con la que el propio alcalde ha mantenido una relación personal a través de su trayectoria docente. En otro acto, la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, expresó su reconocimiento a la figura de Garaikoetxea como ejemplo de construcción de convivencia en la etapa democrática. Destacó su defensa de los derechos humanos y la justicia social, así como su papel en la transición institucional hacia una Euskadi democrática, confirmando además su asistencia al funeral que tendrá lugar en Pamplona.

"Un hombre de Estado"

También acudieron representantes de Eusko Alkartasuna, formación fundada por el propio Garaikoetxea tras su salida del PNV, entre ellos su secretaria general Eba Blanco y el exparlamentario foral Maiorga Ramírez, enfrentados por el papel que EA debe asumir en el seno de EH Bildu. Las intervenciones recogidas a lo largo del día coincidieron en destacar su papel en la construcción institucional.

Eba Blanco subrayó que su muerte supone una “gran pérdida” y lo definió como un “hombre de Estado” con voluntad permanente de acuerdo. Recordó, asimismo, su implicación en la creación de estructuras públicas como la sanidad vasca, la policía autonómica o el impulso a la educación en euskera y las ikastolas, elementos que han sido reiterados también por otros asistentes.

Desde EH Bildu, su Mesa Política emitió por la tarde una declaración con la que expresó su gratitud por su trabajo “en favor de la libertad, del entendimiento entre abertzales y de la paz”. “Como tantos otros vascos y vascas, desde el insoportable aliento de muerte del franquismo –continúa el texto– asumió el reto de revitalizar Euskal Herria, fiel a sus convicciones, y renovó una y otra vez ese compromiso, hasta agotar sus últimas fuerzas, siempre por el camino que consideró más adecuado”. “Lo impulsó el amor que sentía por Euskal Herria”, destacó.