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El mejor pueblo para escapar del calor este verano: un paraíso cántabro

Cantabria esconde varias opciones muy a tener en cuenta de cara a pasar un día veraniego

El mejor pueblo para escapar del calor este verano: un paraíso cántabroL.F. Turiel

Para quienes buscan una escapada veraniega huyendo del calor sofocante del interior, Cantabria es siempre un refugio de aire fresco, prados verdes y playas espectaculares. Y si hay una localidad que destaca con luz propia en el litoral cántabro por su elegancia, su historia y su clima privilegiado, esa es Comillas. A poca distancia de Euskal Herria y en uno de los lugares más visitados por los vascos en verano, esta villa marinera y con edificios aristocráticos es el destino perfecto para desconectar de la rutina disfrutando de unas temperaturas más suaves gracias a la proximidad del mar.

La fisonomía de Comillas es única en el norte peninsular. La razón es el empeño de un hombre llamado Antonio López y López, un indiano de origen humilde que emigró a Cuba, hizo una inmensa fortuna en el siglo XIX y, a su regreso, fue nombrado Primer Marqués de Comillas por Alfonso XII. El marqués se propuso transformar su pueblo natal en un paraíso de veraneo para la alta sociedad y la realeza de la época, atrayendo a los arquitectos más vanguardistas del momento. Gracias a ello, Comillas es hoy un museo al aire libre rodeado de acantilados y playas.

Palacios, dragones y Gaudí

Pasear por el casco histórico de Comillas es pasear rodeado de plazas empedradas, casonas y miradores al mar. Sus tres edificios más famosos y monumentales definen la identidad de la villa. El Capricho de Gaudí, construido entre 1883 y 1885 como residencia de verano para el cuñado del marqués, esta es una de las poquísimas obras que Antoni Gaudí levantó fuera de tierras catalanas. El edificio es una bomba de color y originalidad, inspirado en el arte oriental y mudéjar. Según indican lo expertos, su fachada combina la piedra con el ladrillo visto y está completamente tapizada por miles de girasoles de cerámica en relieve. Su torre rompe el paisaje de la zona y todo el diseño interior está pensado para seguir el recorrido del sol a lo largo del día. Visitarlo por dentro y pasear por sus jardines es una experiencia fascinante que se puede llevar a cabo por un precio de entre 7-15 euros.

El Capricho de Gaudí en Comillas.

El Palacio de Sobrellano es otro lugar de interés muy cerca del Capricho. Se trata de un colosal palacio de estilo neogótico, mandado construir por el Marqués de Comillas como residencia oficial. El edificio parece una catedral, con una fachada espectacular llena de galerías, gárgolas y arcos. Justo al lado se encuentra la Capilla-Panteón, un espectacular mausoleo familiar que cuenta con un mobiliario diseñado también por el propio Gaudí.

La Universidad Pontificia es otro icono de Comillas que es visible desde casi cualquier punto del pueblo. Diseñado por Domènech i Montaner, combina el estilo neogótico con detalles mudéjares y modernistas. Su portada de acceso, decorada con bronce y relieves espectaculares, es una obra de arte impresionante.

Universidad Pontificia Comillas

Dos rutas preciosas

Para combinar el pueblo con la frescura de la costa, existen varias caminatas fantásticas por la zona. La principal es la Ruta de los Acantilados, una caminata que es un recorrido circular urbano y con paisajes preciosos de unos 5 kilómetros y dificultad muy baja. Arranca en la Plaza del Corro (en el centro del pueblo) y te lleva callejeando hacia la costa. La primera parada es el Cementerio de Comillas, situado sobre las ruinas de una antigua iglesia gótica del siglo XV. Lo que lo hace espectacular es su ubicación frente al mar y la colosal escultura del Ángel Exterminador, obra de Josep Llimona, que vigila las tumbas desde lo alto de los muros de piedra.

Desde allí, el camino sigue una senda que bordea los acantilados de la costa, pasando junto al Monumento al Marqués de Comillas. La ruta termina bajando hacia el pintoresco puerto pesquero, donde aún se conserva la antigua lonja y el duque de los pescadores, un rincón ideal para ver el romper de las olas y el atardecer.

Si buscas una caminata más salvaje y de mar, a solo 5 minutos en coche del centro del pueblo se encuentra el Parque Natural de Oyambre. Esta ruta lineal de unos 6 kilómetros ida y vuelta arranca en la Playa de Comillas y se dirige hacia la mítica Playa de Oyambre. Es un camino entre dunas de arena fina, marismas llenas de aves y prados donde las vacas pastan cerca de la playa. El camino es completamente llano y perfecto para todo el mundo.

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Del puerto a la mesa

La gastronomía de Comillas es el reflejo de su costa y de sus pastos. Para empezar, en cualquier terraza de la plaza o del puerto es obligatorio pedir una ración de rabas. Al ser un pueblo con tradición marinera, los pescados a la brasa son los reyes de las cartas y especies como el machote (pargo), la lubina, el rodaballo o el bonito en los meses de verano son los protagonistas indiscutibles. Si el día es fresco, un buen cocido montañés a base de alubias blancas, berza y el compango (morcilla, chorizo y costilla) te repondrá las fuerzas al momento. De postre, no dejes pasa la oportunidad de probar las tradicionales corbatas de Unquera, hojaldres con forma de lazo y una capa de glasa y almendras, o los sobaos pasiegos.