Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio de la vivienda libre subió un 12,9% en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo de 2025. Con ella, el precio de la vivienda libre acumula 48 trimestres (12 años) consecutivos de alzas interanuales. En el caso de las casas de segunda mano, es destacable que se han encarecido un 13,5%, el mayor aumento en 19 años. Comparándolo con el último trimestre de 2025, la persona interesada tendrá que pagar un 3,072% más de media.

Si bien, son muchos quienes recurren a comprar una vivienda de segunda mano por la posibles ventajas que puede tener respecto a comprar una casa nueva, como pueden ser el caso de un precio más asequible, una una ubicación más céntrica y la posibilidad de mudarse sin necesidad de esperar plazos marcados, lo cierto es que esta gestión también tiene gastos asociados que puede influir en el presupuesto total.

Los gastos al comprar una vivienda de segunda mano

Gastos notariales

Uno de los gastos que no falta al comprar un vivienda de segunda mano son lo referentes a la gestión notarial, donde hay que acudir para formalizar la operación de compraventa de la vivienda. Los gastos notariales incluyen la escritura pública de compraventa y la copia autorizada de la escritura, que se entrega al comprador para su inscripción en el Registro de la Propiedad.

Unos aranceles que pueden ser pactados por las partes que están regulados por la Administración y que pueden variar según el precio de la vivienda, si existen o no avalistas, la extensión de la escritura, el importe de la compraventa y el número de finca.

Gastos de tasación

En lo que a los gastos de tasación se refiere, conviene destacar que esta gestión permite determinar su valor real y así el banco se asegura de que el nuevo propietario pueda afrontar el pago de las cuotas de la hipoteca. Trámite en el que el tasador calcula el precio real de la vivienda que, por lo general, no se otorga más del 80% de dicha valoración. El coste de una tasación de vivienda, un gasto obligatorio, está entre 300 y 600 euros y varía en función de las características particulares de cada inmueble.

Gastos del registro de la Propiedad

Una gestión que, aunque no es obligatoria, sí es recomendable, pues mediante la inscripción de la escritura pública en el Registro de la Propiedad el comprado dejar constancia del derecho adquirido por la propiedades. Los gastos rondan entre los 500 y los 800 y está regulado por el Colegio de Registradores del Estado.

Gastos de gestoría

Al igual que el referido al registro de la Propiedad, el gasto de gestoría es opcional, aunque sí recomendable, pues los profesionales se ocupan de todos los trámites. Un coste que ronda entorno a los 300 o 400 euros, aunque sus tarifas no están reguladas.

Impuestos

Por último, y no por ello menos importantes, son los impuestos. Al comprar una vivienda de segunda mano en el Estado, el comprador debe hacer frente al pago del Impuesto sobre las Transmisiones Patrimoniales (ITP). Un impuesto cuyo porcentaje ronda entre el 6% y el 10% del valor de compraventa, dependiendo de la comunidad autónoma en la que esté situada la vivienda. Una cuantía que la abona el comprador. También debe abonarse el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD) y los porcentajes oscilan entre el 0,5% y el 1,5%, según la comunidad autónoma.