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Un experto alerta sobre esta forma de tomar el sol: "Es un acto vandálico contra la piel"

José Luis Neyro, experto en vitamina D, define como "aberrante" no usar protección

Un experto alerta sobre esta forma de tomar el sol: "Es un acto vandálico contra la piel"Markel Fernández

La llegada del buen tiempo vuelve a encender el debate en relación al sol y al uso de protectores solares.

Muchas personas quieren ponerse morenas a cualquier precio y consideran que la crema de sol "dificulta" el bronceado, anteponiendo la imagen a la salud.

Aunque es evidente que abusar del sol no es bueno, conviene subrayar que sus riesgos van mucho más allá de unas quemaduras en la piel.

Según José Luis Neyro, experto en vitamina D, ir a la playa y no ponerse protección es "aberrante" y "completamente imbécil".

"El imbécil perpetúa el error y se obstina empecinadamente en extenderlo", aseguró en una entrevista en Radio Euskadi, antes de subrayar que estar todo el día expuesto al sol sin protección solar es "un acto vandálico" contra la piel, ya que las quemaduras solares "se recuerdan".

Aunque nosotros no recordamos cuando nos quemamos de niños o adolescentes, el experto aseguró que la piel sí lo recuerda: "Va acumulando daño y llega un momento en el que el sistema inmune ya no puede sujetar la alteración genética. Salta la célula cancerosa y a partir de ahí has desarrollado un cáncer de piel".

"La vitamina D actúa en las cuatro células más importantes del sistema inmune, regulando la inmunocompetencia. Además, favorece la fertilidad, mejora la calidad de los óvulos de las mujeres, altera el semen cuando está bajo en los varones y mejora la calidad de los embriones", añadió.

Asimismo, explicó que es "básica para aumentar la cantidad de calcio en nuestra sangre; sin calcio no podemos vivir porque no podemos contraer los músculos"

El experto matizó que es importante tomar el sol, pero fuera de las horas de máxima radiación: "15 minutos antes del mediodía".

Prioridad de salud pública

Con la llegada de las altas temperaturas y los días despejados, la exposición al sol es constante en nuestra rutina diaria.

Aunque la radiación solar es fundamental para la síntesis de vitamina D y mejora nuestro estado de ánimo, la línea entre el beneficio y el riesgo es sumamente delgada.

En la actualidad, la fotoprotección ha dejado de ser una recomendación estética para transformarse en una prioridad de salud pública, especialmente ante el aumento de los índices de radiación ultravioleta.

Una quemadura solar es mucho más que un simple enrojecimiento doloroso o una molestia temporal tras un día de playa. A nivel biológico, representa un daño directo al ADN de las células de la piel provocado por la radiación UV.

Cuando la dermis se inflama y posteriormente se descama, el cuerpo está intentando eliminar células que han sido dañadas de forma irreparable.

El problema reside en que este daño es acumulativo; los expertos advierten constantemente que la piel tiene "memoria" y que las quemaduras sufridas, especialmente durante la infancia y la adolescencia, son el principal factor de riesgo para desarrollar melanoma en la edad adulta.

Además de los peligros oncológicos, la sobreexposición sin protección acelera drásticamente el fotoenvejecimiento. Se estima que hasta el 80% de los signos visibles de la edad, como manchas cutáneas, arrugas profundas y pérdida de elasticidad, son consecuencia directa del sol y no del paso del tiempo.

Por ello, el uso de cremas solares de amplio espectro no debe limitarse a las vacaciones, sino que debe integrarse en la higiene diaria para preservar la integridad de la barrera cutánea frente a las agresiones externas.

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Hábitos de prevención

Para disfrutar del sol con responsabilidad, es imperativo adoptar hábitos de prevención inteligentes. No basta con aplicar el protector una sola vez: es necesario reaplicarlo cada dos horas y evitar las franjas horarias de mayor intensidad, generalmente entre las 12:00 y las 16:00 horas.

El uso de barreras físicas, como gafas de sol homologadas y sombreros, complementa la eficacia de los filtros químicos. En definitiva, cuidar nuestra piel hoy es la única inversión garantizada para evitar patologías graves en el futuro y mantener un organismo sano bajo el sol.