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100 años, 13 hijos, 55 nietos y 101 bisnietos: la historia de la mujer centenaria que ayuda ahora a la ciencia

Carmen, vecina de Pamplona, es la primera participante en el estudio Bioancient, un proyecto de Navarrabiomed que busca avanzar en el conocimiento de la longevidad

100 años, 13 hijos, 55 nietos y 101 bisnietos: la historia de la mujer centenaria que ayuda ahora a la cienciaPablo García Esparza

La casa de Carmen, en pleno Ensanche pamplonés, transmite la serenidad de los hogares donde ha transcurrido una larga vida. Allí, en su butaca favorita, se encuentra la primera participante del proyecto Bioancient, un estudiode Navarrabiomedque busca avanzar en el conocimiento de la longevidad.

Carmen tiene 100 años, aunque cuesta creerlo. Su voz conserva una “firmeza sorprendente” y sus ojos, “vivaces”, desmienten el paso del tiempo. “Ay, mis chicos” o “qué majicos”, dice, con la naturalidad de quien nunca se ha dado demasiada importancia.

No es fácil resumir 100 años de vida. Nació en Palencia, pero pronto se instaló en Pamplona con sus padres. Fue una de las pocas jóvenes de su generación que estudió fuera: pasó por Zaragoza y Madrid cuando aún no era habitual que una mujer lo hiciera.

Recuerda sus paseos por la Plaza del Castillo con un grupo de amigas al que llamaban “las brujas”, entre risas y confidencias. En uno de aquellos paseos conoció a Miguel, su marido, con quien vivió, asegura, “un matrimonio muy enamorao”. Aún hoy, al recordarlo, se emociona.

169 descendientes

La familia fue el eje de su vida: 13 hijos, 55 nietos y 101 bisnietos, el último nacido hace apenas unos días. Sobre cómo se cuidan 13 hijos, lo explica de forma sencilla: “A cada uno hay que darle lo que necesita, potenciarle”, dice. Y resume una filosofía que ha guiado su crianza: “A todos les hice túnicas con mangas”.

Acepta con serenidad los achaques propios de la edad. Convive con la disfagia, que la obliga a tomar purés, “menos ricos que la comida no triturada”, admite. Camina con andador, aunque todavía protesta cuando su hijo le insiste en usarlo más en casa.

Su gran afición sigue siendo la lectura: novelas, ensayos y, en los últimos años, biografías de Papas. Maneja una tablet y un móvil “con paciencia”, sobre todo para ver fotos y escuchar mensajes de su familia dispersa por el mundo, pero también para seguir algún podcast.

"Cada día es un regalo"

Cuando se le pregunta si querría vivir otros cien años, reflexiona: “Cada día que amanece es un regalo. Pero sin mis hijos… no”, no le gustaría vivir en un mundo en el que no estuvieran sus hijos con ella.

Con la misma generosidad con la que habla de su familia, Carmen ha aceptado participar en Bioancient. Para contribuir a la investigación, ha respondido entrevistas, se le han realizado pruebas y ha donado muestras biológicas que permitirán avanzar en el estudio sobre la longevidad.