“Lo que buscamos es que cualquier persona nos oiga y diga: ¡Mira qué coro más majo!”
Galardonada por el Gobierno de Navarra como Persona Joven 2026, dirige tres coros, uno de ellos impulsado desde el colectivo LGTBI+, el Navarra Queer Chorus
La burladesaJara Liras nació en el emblemático año 2000, como integrante de una generación llamada a tener todo el siglo por delante. Su madre, que cantaba en un coro, puso la semilla de la vocación musical. Y Jara dobló la apuesta y se dedicó a la música. Primero estudió piano, pero le resultó muy solitario. Así que quiso llegar a más gente, y decidió estudiar dirección coral. Hoy dirige tres coros y se plantea más proyectos.
¿Qué siente con la batuta en pleno concierto?
—Muchísimo orgullo generalmente. A veces las cosas no salen como quieres y piensas ay madre mía, pero normalmente siento orgullo. Mi mejor momento es girarme cuando terminamos la canción y ver las caras de la gente del público, normalmente positivas. Doy un concierto por exitoso cuando hemos conseguido que al menos una persona durante una hora se olvide de sus problemas. Para mí eso ya es que ha salido bien.
Una directora también es la conductora de un grupo humano.
—Eso es. En un coro necesitas la empatía con la gente y saber llevar un grupo. Yo llevo tres muy diferentes, a los que me tengo que dirigir de manera distinta.
Cuéntenos.
—Dirijo Basandere Ahotsak, de Pamplona, un grupo de trece mujeres, muy profesionales y experimentadas y con un repertorio variado. Hoy día empieza a haber muchísimas composiciones corales muy diferentes, así que hay muchísimo para elegir. No hace falta tirar tanto de lo clásico.
¿El segundo coro?
—El de San Blas, de Burlada, de gente más mayor y más amateur, con música religiosa y profana, con repertorio un poco más del siglo pasado, incluso de cantautores como Serrat.
Podía ser nieta de algunos cantores.
—Sí, sí, hay siete u ocho personas que las conozco desde que era pequeña, que siguen cantando ahí. Me parece muy bonito.
“En el Queer Chorus debíamos tener claro que íbamos a tener detractores. Nuestra mejor arma es seguir adelante y ser felices”
Y el tercer coro, el Queer, del colectivo LGTBIQ+.
—Con edades que van desde los 17 hasta los 68 años. Es impresionante cómo todos se llevan superbien, han hecho muy buen piña, con gente que la mayoría no sabe música, pero que le gusta mucho cantar. Tampoco hay que ser del colectivo, yo no lo soy, me lo propusieron amigos de una asociación, pero me encanta el proyecto.
¿Cuál es la filosofía?
—No puedo hablar por el colectivo, porque no he sufrido esa presión, pero al haber sido oprimidos me hablan de la importancia de dar un paso adelante hasta que no importe si somos un coro del colectivo o no. Tampoco queremos un cartel en la frente, lo que buscábamos es que cualquier persona nos oiga y diga: ¡Mira qué coro más majo!
¿Cuál se empastan las voces y se empieza casi de cero?
—Con muchas dinámicas en los ensayos que también se hacen en el teatro. Conocer el espacio, tu propia voz, ver cómo te mueves en el grupo. En otros coros igual pueden cantar mejor o con mejor técnica, pero el nivel emocional y de amistad que se ha creado para mí es impresionante. Creo que ha sido en parte por esas dinámicas. Y al final un buen ambiente deriva en una mejor disposición para aprender.
Hay quien puede sentir miedo escénico.
—Es como bailar, suele dar mucha vergüenza. Hay gente que lo lleva mejor y apoya a los demás. Siempre hay nervios antes de los conciertos, pero se apoyan muchísimo.
Un coro requiere exigencia, superación y cierta disciplina. ¿A veces toca bronca?
—A veces hay que decir un par de cosas (sonríe), pero generalmente la gente está muy dispuesta . Hasta ahora, el concepto de director, sobre todo en orquestas profesionales, era el gran genio, muchas veces muy borde, que incluso trataba mal a los músicos. Yo quiero romper un poco con eso. No hace falta ser un dictador para que la gente te haga caso. Con que el grupo quiera remar en la misma dirección es más que suficiente, y de vez en cuando alguna bronquilla está bien.
Cada vez hay más directoras.
—Aún hay camino por recorrer, pero soy optimista. Hay pocas aún, pero cada vez más. Hasta hace muy poco no había ni una. Era un terreno totalmente masculino.
“En los coros no hay relevo generacional. El repertorio clásico parece que no está calando en los jóvenes, y hay que irlo renovando”
Hablando del colectivo LGTBIQ+, en Pamplona aún hay mucho armario o puerta entornada.
—Sí, hasta hace muy poco pensaba que esto estaba más que superado, pero el otro día una persona trans sufrió una agresión física en la calle en Pamplona. Fue un choque de realidad. El coro está en redes sociales. Les dije que debíamos tener claro que íbamos a tener detractores, porque al final es un concepto también inevitablemente un tanto político. Nuestra mejor arma es seguir adelante, ser felices con ello y ya está.
El repertorio es variado. ¿La selección es suya?
—Sí, pero en el grupo motor del coro estamos cuatro, me gusta consultarlo con ellos y establecerlo un poco entre todos. Pensé que ya que íbamos a romper, ir un poco con todo. Me encanta el repertorio coral clásico, pero es ya conocido y parece que no está calando sobre todo en los jóvenes.
Entonces...
—Hay que ir renovando generacionalmente los coros, hay muchos de gente mayor pero casi ninguno de gente joven. Y qué mejor que hacerlo con canciones actuales o de la época por ejemplo de cuando salió La historia interminable. De hace 70 años hasta ahora intentamos coger un poco de todo.
El otro día escuché a una orquesta interpretando ‘La abeja Maya’.
—Hay gente muy purista con la música clásica. Tiene que haber de todo, pero es una manera de ayudar a la sociedad a acercarse a las orquestas, y establecer el nexo de interés.
Melodías que son parte de nuestra biografía sentimental. Debe ser agradecido interpretarlas.
—Sí, tanto para los coralistas y el público, pero hay que tener mucho cuidado, porque suelen estar escritas para una voz y una banda, normalmente, y llevar eso a un coro es muy difícil. Andamos en el punto medio; tenemos muchísimas canciones que queremos hacer, pero muy pocas se pueden adaptar. En realidad es difícil.
¿Asistimos a un nuevo eclecticismo? Por ejemplo, el éxito mundial de Rosalía.
—No lo había pensado. Es verdad, igual no tanto por religión, sino porque representa a la gente. Una cosa que se hace mucho en Europa es que todos los coros cantan música religiosa cristiana. Y mucha población en Europa no es cristiana. Creo que hemos tendido mucho al materialismo, hemos visto que no nos ha dado la felicidad, y estamos buscando muchísisima espiritualidad, no solo católica ni cristiana, sino new age, nuevas corrientes de pensamiento y filosofías.
Si tuviera que resumir en pocas palabras cuál siente que es el espíritu de su época, ¿qué diría?
—Yo creo que la polarización.Por las redes sociales nos polarizamos muchísimo en ideologías, y una búsqueda constante de un método ideal para vivir y ser feliz.
Ahí es nada.
—Ya. Tenemos tantas opciones... Si te vas a comprar una tele y tienes dos opciones en la tienda te compras una de las dos, pero si tienes muchísimas cosas, no sabes decidir. Hoy día tenemos tanto por decidir y hay tantos caminos diferentes que nos paralizamos.
En Navarra hay mucho coro. ¿No compiten de alguna manera?
—Hay muchos conciertos, pero los coros se están haciendo mayores, en el tardofranquismo tuvieron muchísima importancia, para juntarte y conservar si acaso un poco el euskera y hacer algo cultural. Ahora no hay un relevo generacional. En eso está mi labor y la de más compañeros que vayan saliendo a dirigir y a cantar. Cuando creamos el Navarra Queer Chorus yo pensaba que no pasaríamos de la docena de personas, y resultó que vino gente de 18 a 60 años que quería cantar pero que se había encontrado con coros mayores de repertorio que igual no les atraía. Tenemos a 30 personas en lista de espera, y somos un coro de 45.
“Todos los coros cantan música religiosa cristiana, pero mucha población en Europa no es cristiana y busca nuevas corrientes”
Quiere ensamblar un proyecto de música renacentista, pero también piensa en una iniciativa con migrantes.
—En la música clásica ha habido muchísima riqueza, pero nos hemos centrado en Europa y en un periodo de 300 o 400 años. Salir un poco de ahí me parece superinteresante, con diferentes formas de hacer música y diferentes usos. No pienso en un coro. Simplemente un espacio donde juntarse y tú, que acabas de venir a Pamplona, me cuentas qué te cantaba tu madre cuando eras pequeño o pequeña, y nos enseñas al resto.
Una idea preciosa.
—En vez de venir a España y tener que olvidarte de tus raíces tus raíces tienen mucho valor, no las pierdas, tanto que nos las enseñas a otra gente de otros países, y nos dices cuándo se cantaba esta canción y qué significa. En un proyecto así cómo vas a cantar algo cristiano, igual no lo es nadie. es decir, darle importancia también a otras religiones igual de importantes.
Se dice que la música saca lo mejor de nosotros y nosotras.
—Se han hecho muchos estudios al respecto. Por ejemplo en la infancia. Y también para los jóvenes, estamos haciendo las cosas solos todo el rato. No nos juntamos, así que reunirte cada semana a mejorar algo que que no es a corto plazo, porque lleva su tiempo, y crear emociones humanas, me parece fundamental hoy día.
Entre tanta dirección, ¿no le asaltan las ganas de cantar?
—Lo hago, canto en otro coro, y ensayamos en Vitoria, Vocalia Taldea. Es un descanso ir a un ensayo y no tener que preocuparme yo de gestionar nada. Lo disfruto muchísimo también.
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